¿El andador es malo para el bebé?

La gran mayoría de los  pediatras llevan años desaconsejando el uso del andador, aunque muchos padres siguen comprándolo. Por un lado, se considera un elemento innecesario, ya que los niños se largan a caminar cuando están preparados, no antes, y no tiene sentido tratar de acelerar ese momento. Por otro lado, si se usa mucho, las piernas pueden arquearse, puesto que los huesos, todavía débiles, se ven forzados a soportar el peso del cuerpo durante un tiempo excesivo, aunque el bebé ya se ponga de pie solo, no suele permanecer así más de unos instantes.

Otro inconveniente son los accidentes. Con el andador el pequeño adquiere de pronto mucha movilidad y autonomía, y eso aumenta el riesgo de caídas y golpes contra los muebles, mayor cuanto más inquieto sea.

Hasta que aprenda a caminar donde mejor está el pequeño es en el piso sobre una alfombra. Ahí puede ejercitarse en forma natural, gatear, ponerse de pie, dar pasitos.

Si ya tenemos un andador y no queremos deshacernos de él, al menos debemos procurar que el niño no lo estrene antes de tiempo, conviene esperar a que haya dado sus primeros pasitos. Lo prudente es que lo use sólo de a ratos, en lugares seguros, donde no haya escaleras ni terrenos irregulares ni exceso de muebles, y siempre bajo la atenta mirada de un adulto. Cuando empiece a caminar, es mejor comprarle un vehículo en forma de zapatilla o de un animal. Le dará seguridad en sus primeros pasos y lo estimulará a caminar.

Escrito por | 30 de junio de 2010 con 0 comentarios.
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