¿Es necesario el monitoreo fetal?

En general se preconiza la monitorización electrónica de rutina de todo parto de alto riesgo. Las estadísticas afirman que, bien realizado,  las demás parturientas pueden estar tranquilas mediante un monitoreo auscultativo si no es posible el electrónico. Desde hace una década los obstetras suelen solicitar además, casi de rutina, el non stress test o monitoreo fetal anteparto. Por lo general este estudio se realiza durante el último mes de embarazo y permite valorar cómo está el bebé fuera del parto.

Si dos o más monitoreos anteparto revelan signos de sufrimiento fetal, es posible que se decida interrumpir el embarazo. En ese caso se complementará el estudio prenatal con un “Score de manning” ecográfico y un estudio Doppler fetal. Se realizará un monitoreo intraparto y de persistir las alteraciones, o más aún si las mismas se agravan, se procederá a realizar una operación cesárea.

En innumerables oportunidades, registros alterados que hacían presuponer una circular de cordón, esto es, una vuelta de cordón completa alrededor del cuello o de un brazo o una pierna, no pudieron ser corroborados al producirse el nacimiento de un bebé sin esa vuelta de cordón. Por ello es que deben valorarse con cautela las alteraciones de los monitoreos anteparto y no dudar en repetirlos cuantas veces se crea necesario antes de aventurar un diagnóstico definitivo.

Esto no debe preocupar en demasía a la futura mamá. Muchas veces sólo se trata de una “hipoglucemia” (bajo tenor de azúcar en sangre), o simplemente de que el bebé estaba dormido.  La monitorización permite controlar la frecuencia cardíaca del bebé. De este modo se sabe si ha disminuido el aporte de oxígeno a su sangre.

Escrito por | 8 de junio de 2010 con 0 comentarios.
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