¿Puede un bebé padecer bocio?

La glándula tiroides, que está situada en la parte anterior del cuello, produce una hormona llamada tiroxina. Cuando esta glándula produce poca hormona, el niño puede sufrir un retraso en su crecimiento y en su desarrollo cerebral. Si la producción de la hormona es excesiva, el pequeño padecerá una hiperactividad motora y correrá el riesgo de lesiones cardiacas y otras complicaciones. Afortunadamente, es más frecuente el primer caso, que tiene un tratamiento más sencillo y mejor pronóstico.

El bocio es un aumento anormal del volumen y del peso de la glándula tiroides. Cuando sólo aumenta una parte de la tiroides, se la denomina nodulo tiroideo. El bocio se puede apreciar fácilmente, pues el cuello del niño está hinchado y se palpa una tiroides de superficie lisa y de consistencia blanda. Sin embargo, una tiroides aumentada puede funcionar normalmente (eutiroideo) fabricando la hormona en las cantidades necesarias. Pero también, como decíamos antes, puede fabricar poca hormona (hipotiroidismo), o fabricarla en exceso (hipertiroidismo).

Algunos bebés nacen con bocio. Esto se llama bocio congénito. El problema se remonta a la madre, que durante su embarazo puede haber recibido una cantidad insuficiente de yodo en su alimentación. También puede haber ocurrido que se le hayan administrado sustancias bociógenas, que favorecen la presentación del bocio y que pasando al feto por medio de la placenta dificultan la formación de la hormona tiroide. Si el bocio es grande puede comprimir la tráquea y producir graves problemas de respiración y alimentación para el recién nacido. De todos modos, no es lo más frecuente que el niño ya nazca con bocio.

Escrito por | 27 de agosto de 2010 con 0 comentarios.
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