El bebé se despierta
Algo que todas las madres hemos sufrido con nuestros bebés, es que se despiertan por la noche. Hasta los seis meses de edad, esto prácticamente es inevitable, ya que el bebé lactante necesita alimentarse cada pocas horas. Aunque lo normal, es que se despierte cada vez menos a medida que pasan los meses.
Pero cuando el bebé ya es más grande, y no mejora sus hábitos de sueño, es síntoma de que algo anda mal y debemos prestar atención al hecho, tanto por el bien del bebé como el nuestro. También puede suceder que el bebé dormía bastantes horas seguidas a la noche, y de un día para el otro comienza a despertarse con más frecuencia.
Esta es una lista básica de algunas razones por las cuales un bebé se puede estar despertando:
* Está hambriento porque no comió lo suficiente durante el día y la noche anterior.
* Está experimentando dolor o molestias debido a la dentición.
* Está experimentando dolor debido al reflujo, una enfermedad común en los bebés pequeños, que es similar a la acidez estomacal en los adultos.
* Tiene dificultades para respirar, la nariz congestionada o con mocos, causando interrupciones en su sueño.
* El entorno en el que duerme no es cómodo: demasiado caliente, demasiado frío, demasiado seco o el colchón es incómodo (no olvidemos que el bebé crece y un colchón que era adecuado cuando pesaba 4 kilos ya no lo es cuando el bebé pesa 9 kilos. Los colchones que nos ofrecen para bebés recién nacidos suelen ser muy delgados)
Las mayoría de estos problemas tiene solución. Si el bebé tiene hambre, debes trabajar en llenar más su estómago durante el día. El pediatra puede sugerirte que incorpores más alimentos en la dieta del bebé, algo que sea más contundente para su estómago. Te puede aconsejar que incorpores cereales y otros alimentos sólidos.
El reflujo debe ser diagnosticado por el médico. Por lo general, cuando sufren de este mal, arquean su espalda y a veces lloran cuando comen. Hay medicamentos especiales para los bebés con este problema, que deben ser prescritos por el pediatra.
Si el bebé tiene problemas para respirar, te puedes dar cuenta porque hace ruido por la nariz o le cuesta mucho esfuerzo aspirar. La nariz del bebé debe estar totalmente descongestionada y limpia. Esto también debes consultarlo con el médico. Te puede recomendar aplicarle gotas de solución salina, pero debes tener mucho cuidado con esto. Ten en cuenta que los bebés no saben respirar por la boca, y si les tapas la nariz con las gotitas, se pueden ahogar. Si el bebé tiene mocos, y te resulta difícil extraerlos con el aspirador, baña al bebé y extráelos inmediatamente después de terminar el baño, por lo general los mocos se aflojan y extraerlos es muy sencillo.
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Vía| babiesonline
Escrito por Black Label |
7 de Octubre de 2008 con
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