Dormir bebés y niños, desde un principio

Dormir forma parte del ciclo de la vida, es algo que todos los seres humanos necesitamos para estar saludables. Los bebés y niños de hasta unos dos años pasan la mitad del día durmiendo.
El sueño es un elemento necesario para el funcionamiento saludable del cerebro. Necesitamos un número adecuado de horas de sueño reparador para conservar nuestra buena salud general. El sueño influye directamente en las funciones del cuerpo y ayuda al organismo a curarse, crecer y mantenerse.
Tanto la cantidad como la calidad del sueño que conseguimos afecta nuestra seguridad, nuestra memoria, nuestros estados de ánimo, nuestra conducta y hasta nuestra capacidad de aprendizaje.
El sueño es especialmente importante en lo relacionado con el aprendizaje en los niños.
Es tan importante para el desarrollo y el bienestar de los niños como lo son la nutrición y la actividad física. Con frecuencia los padres no están seguros sobre cuánto sueño requieren sus hijos y sobre cuánto sueño es suficiente. Médicos y otros expertos han recomendado las cantidades siguientes de sueño para los niños, según su edad:
Recién nacidos: De 11 a 18 horas .-Los recién nacidos y todos los bebés duermen en forma intermitente por períodos de unas pocas horas. Los bebés no desarrollan un patrón regular de sueño/vigilia sino hasta alcanzar los 6 meses de edad, aproximadamente.
Bebés: De 14 a 15 horas .-Desde los dos meses hasta un año de edad, los patrones de sueño de los bebés van avanzando hacia un patrón regular de sueño/vigilia, con una o dos siestas a lo largo del día.
Niños que comienzan a caminar: De 12 a 14 horas .-La mayoría de los niños de esta edad duermen durante la noche, solamente con una siesta durante el día.
Edad preescolar: De 11 a 13 horas .-Para esta edad, deberían haberse establecido patrones de sueño uniformes, y al alcanzar los cinco años, probablemente ya habrán eliminado las siestas.
Edad escolar: De 10 a 11 horas .-Los niños en edad escolar necesitan tener una cantidad adecuada de sueño para que funcionen en su óptimo nivel. Las demandas cada vez mayores sobre su tiempo - provenientes de la escuela, sus actividades extracurriculares y su vida en el hogar - pueden ser causas por las cuales los niños en edad escolar no descansan lo suficiente.
Hábitos de dormir saludables deberían comenzar en la infancia, ya que así ayudarán a formar patrones para toda la vida.
Haz que el área donde duerme tu recién nacido sea un lugar tranquilo y cómodo.
Usa una cuna segura y que contenga almohadas, mantas o artículos suaves.
La habitación debería permanecer tranquila y oscura si es de noche, y la temperatura debería mantenerse en un nivel confortable.
Coloca a tu recién nacido boca arriba, para prevenir el Síndrome de la Muerte Súbita del Lactante. El dormir de lado no se considera del todo seguro, ni tampoco el dormir boca abajo.
Estimula a tu recién nacido a que duerma más por la noche. Y toma medidas para que el ambiente sea menos ruidoso y con menos actividad, así tu bebé comenzará a asociar este tiempo de tranquilidad con la hora de dormir.
No esperes hasta que tu recién nacido se haya dormido para colocarlo en la cuna. Hazlo cuando el bebé muestre señales de querer dormirse. Estarás estableciendo la base para que el bebé pueda dormirse solito.
Establece un horario regular para que se acueste a dormir.
Una hora antes de irse a la cama, prepara a tu hijo, estableciendo un ambiente de tranquilidad y realizando actividades tranquilizantes, por ejemplo, bañarse o leer un cuento para dormir. Las rutinas cambiarán a medida que crezca el niño.
Facilita la transición de los niños pequeños para que duerman en sus propias camas.
Permite que duerma con un juguete u objeto favorito.
Vigila estrictamente los refrescos (u otras bebidas) que contienen cafeína: la cafeína en los refrescos y las bebidas a base de café no deberían estar incluidas en la dieta de los niños.
No permitas en la habitación de tu hijo la presencia de televisores, ordenadores u otras distracciones.
Consulta al pediatra en el caso de que tu niño no duerma, por la causa que sea.
El hecho de que tu hijo duerma bien también te dará a ti y al resto de la familia la posibilidad de descansar lo necesario, para la salud de todos en la casa.
Vía: childcareaware
Escrito por Caiadelpinar |
26 de Octubre de 2008 con
1 comentario.
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