25 de diciembre de 2011

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Habitaciones infantiles muy grandes o pequeñas

Cuando es muy grande

En el caso de una habitación demasiado espaciosa, convendrá adoptar los criterios ya indicados de subdividirla en varias zonas o diferentes centros de interés, que se segregarán de las dimensiones generales de la habitación. Se podrán caracterizar las zonas subdividiendo el espacio en diferentes partes organizadas y armonizadas según las “dimensiones” físicas y psicológicas del niño.

La disponibilidad de espacio permitirá luego combinar las zonas en cuestión, por lo que los materiales y los colores que se empleen deberán favorecer su correlación orgánica constituyendo una continuidad que reunifique los diversos espacios, que tienden a ser complementarios.

Cuando es pequeña

En una habitación pequeña, se intentará poner de relieve la mayor longitud o la mayor anchura -eventualmente, también, la mayor altura- al disponer el mobiliario. Por ejemplo, una pared demasiado larga se dividirá con algunas zonas de interés secundario en la prolongación de la propia pared. En una habitación donde prevalezca el ancho, se podrán crear zonas centrales organizando debidamente el mobiliario.

En el caso de una habitación de techos muy altos, podremos abuhardillados, reservando la parte más baja para los juegos y las actividades del niño.

Recordamos también que, en el caso de habitaciones pequeñas, existe la posibilidad de “alargarlas” y “estrecharlas” en el sentido de la altura, al menos visualmente, recurriendo al uso de colores diferentes en las paredes. Los mejores resultados se obtienen poniendo cerca colores contrastantes.

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Caminar antes de tiempo

Los niños suelen empezar a caminar entre los 11 y los 14 meses, aproximadamente. No es tan malo que adquieran la capacidad de caminar algo más tarde, siempre que en los otros parametros su evolución sea normal. Al evaluar la evolución del bebé, se deben analizar todos los parámetros en conjunto, no en forma independiente.

Los niños tienen que adquirir la bipedestación por sí mismos; es decir, deben conseguir ponerse de pie sin recibir ayuda. Sujetarlos cuando intentan levantarse del suelo puede influir en forma negativa y servir sólo para retrasar la fecha en que empiecen a dar sus primeros pasos. Después, cuando ya son capaces de caminar, sí es conveniente ayudarlos.

Avanzar tomado de la mano de los padres es una actividad que agrada tanto al niño como a los padres. Se compane una acción deportiva que es positiva para el desarrollo psicomotor del hijo y un momento de juego que resulta muy grato para ambos.

Algunas personas creen, erróneamente, que cuando un bebé empieza a caminar antes que otros está demostrando ser más inteligente. En realidad, este tipo de evolución psicomotriz no está ligada a la inteligencia del ser humano.

Sin embargo, sí suele ser más inteligente el que demuestra un mayor o más precoz desarrollo lingüístico, el que expresa mejor sus emociones y el que realiza actos adelantados a su edad. Pero antes de hacer una valoración general de este tipo, se debe observar el conjunto de la actitud del bebé. No sirve detenerse en un solo indicio.

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