22 de febrero de 2012

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Cómo actuar ante el llanto

Para el niño es gratificante que sus padres sean capaces de mantenerse calmos en los momentos más difíciles,

En ciertas ocasiones, cuando el bebé se siente mal, en vez de intentar parar su llanto por todos los medios, lo que necesita es una persona que se limite a estar con él y conserve la tranquilidad. Alguien que lo tenga en brazos mientras llora o que se siente junto a su cuna y se quede allí, en silencio, acariciándole la cabecita. Eso lo tranquiliza mucho.

Sin embargo, el llanto desconsolado de un niño y no saber cómo apaciguarlo puede hacer que los padres se desesperen y les estallen los nervios. Entonces, en lugar de ternura y afecto, el pequeño recibe una demostración de enojo (por haber interrumpido su sueño, por la impotencia que da no saber qué hacer). Naturalmente, el bebé percibe el cambio; aunque no pueda comprender el significado de las palabras, se da cuenta de que el tono de voz es distinto, nota que las manos no son tan delicadas, que la actitud no es tan cariñosa como siempre… Pero eso no le hace perder la confianza, ya que reconoce la situación como un desliz.

La mejor prueba de que esto es así es la siguiente: en algún momento de la misma noche, el niño puede volver a necesitar a sus padres. Confiado, reclama de nuevo su compañía y se deja consolar, sin tener en cuenta la reacción anterior.

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Bebés y Primeros meses.

Espacios en la habitación infantil

Si bien la organización del espacio del niño debe responder a unos principios lógicos, de autonomía y de autenticidad, no debemos olvidar que las características físicas que predetermina el alojamiento, y en particular las del lugar destinado al niño, reducen las posibilidades de aplicar dichos principios.

A pesar de los frecuentes condicionamientos que impone la conformación de la vivienda -y la localización de las ventanas, puertas, calentadores, etc.-, tiene mayor importancia organizar correctamente el espacio en general que encontrar una brillante solución para los detalles, a los que se puede renunciar si hiciera falta. Más que de la colocación de los diferentes elementos de mobiliario, debemos preocuparnos del espacio que queda entre ellos, o sea, de la superficie de la que puede disponer el niño: ese espacio es el elemento de relación entre los objetos presentes y él mismo.

Efectivamente, es en esta superficie libre donde se desarrollan sus actividades, que se manifiestan esencialmente a través del movimiento y de la espontánea combinación de las relaciones entre las cosas. De ahí que no sea conveniente preconstituir un esquema rígido en este ambiente, que, por el contrario, deberá constituir un “paisaje” rico y polifacético, en el que los significados de los diferentes elementos principales y secundarios podrán modificarse según el uso y el momento.

El ambiente más favorable es aquel que se obtiene por medio de luces suaves y difusas, filtrando la iluminación solar directa con visillos o persianas de láminas orien-tables. Por otra parte, tampoco se deben incluir en esa habitación accesorios que acumulen polvo o sean delicados, o que de alguna forma constituyan, aunque sólo sea indirectamente, un peligro para el pequeño, por muy adecuados y decorativos que resulten.

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Muebles y decoración.

Nacimiento con un parto en cuclillas

Al estar en posición vertical, el bebé ya no comprime la aorta materna, de manera que la sangre enviada hacia él llega con total libertad. Existe un dato básico en esta posición: la facilidad con que la cabeza ingresa en esa zona. La explicación es sencilla, basta conocer el mecanismo del balanceo de los huesos de la pelvis según la posición en que se encuentre la mujer.

Al estar en cuclillas, se produce una apertura de hasta un 28 por ciento del diámetro de ingreso al canal de parto y se cierra en el mismo porcentaje cuando está acostada. Un médico obstetra, prestigioso y experimentado, les explicaba siempre a sus colegas que ésta era la causa de que las mujeres dieran a luz más fácilmente en los taxis que en las camillas de los hospitales.

Por otra parte, en cuclillas la madre ve emerger la cabeza de su hijo sintiéndose estimulada por la visión del mismo. Como la distancia entre la vagina y el piso es similar al tamaño del cuerpo del bebé, éste jamás se lastima, ya que cuando la cabeza toma contacto con el piso, el cuerpo aún se encuentra sostenido dentro de la pelvis materna.

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Embarazo y Parto.