27 de junio de 2012

Estás viendo los artículos de Crece Bebe correspondientes al día 27 de junio de 2012.

El lenguaje repetido de los bebés

Al año las palabras todavía se aplican a muchas más cosas de las que en realidad significan, porque el mundo es muy amplio y las palabras para nombrarlo aún son muy pocas. “Bau bau” puede aplicarse no sólo al perro, sino a un caballo y hasta a una gallina, y también a diversas cosas de tacto suave: osito, zapatillas…

Son familiares las casi embarazosas situaciones que se producen cuando los pequeños de esta edad llaman “papá” a todo hombre que ven. Y a veces “papá” puede usarse incluso como exclamación de asombro. Un lector del blog fue testigo de una escena graciosísima visitando un museo de Ciencias Naturales. Cada vez que aparecía algún gran ciervo disecado, un niño pequeño que iba en brazos de su madre señalaba con su dedo al astado animal y exclamaba: “¡papá!”.

Hay que tener en cuenta, sin embargo, que ellos entienden muchas más palabras que las que saben decir. La comprensión va por delante de la expresión y, por eso, muchos niños “lo entienden todo” pero, en cambio, sólo dicen unas pocas palabras. Al cumplir dos años, algunos ya pueden comprender doscientas o trescientas, mientras que solamente pronuncian una tercera o cuarta parte. Además, hay pequeños que parecen más inclinados a la
observación y al registro que  al empleo inmediato de lo adquirido.

Escrito por | 27 de junio de 2012 | 0 comentarios
Niños y Primeros años.

El sueño agitado de los niños

El sueño infantil se caracteriza por una enorme agitación. Los niños pueden realizar hasta siete y ocho movimientos por hora, sin que esto represente motivo de alarma.

Aunque a los mayores nos choca muchísimo (nosotros nos movemos menos), se considera perfectamente normal que muchos bebés lleguen a dar diez vueltas completas en la misma noche. Otra cosa sería que la actividad nocturna de Diego fuera tan incesante que le impidiera descansar bien. También habría que vigilarlo si apenas cambiara de postura; los extremos son siempre lo extraordinario. Pero antes de preocuparnos debemos considerar siempre que existen numerosas variaciones personales y que cada bebé tiene su propio estilo en la cuna.

Preocuparse en aumentar las distracciones diarias del niño no servirá de nada. Aunque pretendamos que se canse más mientras esté despierto, no conseguiremos que su sueño sea menos agitado. Es inútil hacerlo caminar o jugar durante más tiempo, ya que los constantes cambios de postura por la noche no dependen del ajetreo diurno.

Incluso puede ocurrir que esta actitud sea contraproducente. Cuanto más cansado está un bebé, más le cuesta dormirse. A los adultos nos sucede igual: si un día nos ha resultado especialmente agotador y estamos demasiado estresados, el sueño tarda un rato en aparecer.

A decir verdad, el único problema que generan estas rotaciones nocturnas es que los niños se destapan sin darse cuenta y pueden tomar frío. Como los padres también están dormidos, no lo descubren hasta el día siguiente. Y entonces ya es demasiado tarde para ponerle remedio. Para evitarlo, podemos poner al bebé un pijama abrigado y arroparlo con un acolchado liviano, en vez de usar una manta gruesa. Así, aunque se mueva mucho y la colcha termine hecha un bollito, el pequeño no se resfriará.

Escrito por | 27 de junio de 2012 | 0 comentarios
Bebés y Niños y Primeros años.