A la playa con niños sin riesgos

No se trata de caer en exageraciones, sino de procurar que el entorno del pequeño siga siendo seguro.

La mayoría de los incidentes característicos de la época estival pueden prevenirse. Los especialistas coinciden en advertir que la norma principal es mantener una vigilancia intensiva sobre los niños. La playa adecuada es aquella que no sea peligrosa ni tenga aglomeraciones, con lugares de sombra, personal de salvamento, servicios y, por supuesto, que no esté contaminada. Las piletas sin bañeros, los arroyos, ríos o lagos con corrientes peligrosas o aguas profundas, deben evitarse.

Aprender a nadar cuanto antes es una excelente medida de seguridad. Hay cursos hasta para bebés, a partir de seis meses. Si el pequeño tiene miedo al agua, no se lo debe forzar. Bañándonos a su lado y jugando con él, seguro que ganará confianza.

¿Qué flotador es bueno? Si usan manguitos, hay que verificar que tengan cierre de seguridad y que estén bien inflados y cerrada su válvula antes del chapuzón. De todos modos, nunca hay que confiarse demasiado. Los tradicionales de aro son peligrosos, porque pueden hacerlos volcar y dejarlo cabeza abajo. Por eso, si los utilizan es importante no perderlos de vista ni un minuto.

Escrito por | 22 de mayo de 2012 con 0 comentarios.
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