A los niños les gusta ayudar

Estos consejos, por supuesto, cobran matices distintos según la edad de nuestros hijos. De los muy chiquititos aceptaremos su ayuda siempre que nos la ofrezcan, comprendiendo esta colaboración como un aprendizaje (y una magnífica ocasión para hablar y estar juntos).

Entre los cuatro y los diez años, los niños podrán ayudar en forma esporádica. Cuando estemos sobrecargados o algo sea urgente, les pediremos poner la mesa, barrer, regar las plantas…

Sólo a partir de los diez años podemos esperar de los chicos que realicen tareas regulares, que se repiten todos los días, como hacer su cama.

Desgraciadamente, no existe la panacea. Incluso si hemos ido acostumbrándolos poco a poco, teniendo en cuenta su edad y sus capacidades, los chicos no siempre colaboran de buena gana.

A menudo se encuentran cansados, alegan tener muchos deberes o, sencillamente, no les da la gana. En esta situación, los padres han de calibrar cuidadosamente todos los factores. A lo mejor, su hijo realmente se siente sobrecargado con las tareas del colegio. O quizá no vea la necesidad de colaborar. No es lo mismo pedir ayuda por necesitarla de verdad que por creerla pedagógicamente conveniente. Los niños, que no son tontos, captan la diferencia.

En algunos casos, sobre todo con “muchachitos” mayores de diez años, habrá que recurrir a las consecuencias lógicas, del tipo “si no levantas la mesa, no puedo plancharte tu remera favorita”. Sin embargo, esta advertencia no debería convertirse en costumbre cotidiana, ya que ellos podrían llegar a la conclusión de que deben ganarse la atención de los padres mediante el trabajo.

Escrito por | 13 de junio de 2011 con 0 comentarios.
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