Abrigar al recién nacido

Al abrigar a un bebé debe imperar, sobre todo, el sentido común. Pasadas 24 horas desde su nacimiento, en general, lo adecuado es abrigarlo un poco más de lo que nosotros mismos estemos. Lo más difícil es saber si el bebé tiene frío o calor. Hay que procurar que no le falte ropa, pero que tampoco transpire. Fijarnos en nosotros mismos puede ser una buena pista.

¿Cómo saber si está pasando frío?

Hay que tener en cuenta que los pies y las manos del bebé no siempre son buenos indicadores. Puede ocurrir que no estén nada calientes y, sin embargo, el niño no tenga frío. Para estar más seguros podemos comparar varias cosas: la temperatura de la barriguita, la de las piernas, observar si tiene piel de gallina o si se queja y parece molesto. Por supuesto, si se le pone alguna parte del cuerpo morada que no sean los pies ni las manos, está claro que siente frío.

En cambio, para saber si tiene calor, lo mejor es fijarse en la nuca. Si la notamos transpirada, seguramente, estará acalorado.

Antes de proceder a vestir al bebé, el adulto debe plantearse tres cosas: los meses que tiene el pequeño, la actividad a desarrollar y en qué lugar va a encontrarse.

Escrito por | 2 de julio de 2012 con 0 comentarios.
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