Accidentes de niños en el hogar

Una de las tareas ineludibles que los padres deben acometer (y mejor temprano que tarde) es la de acondicionar el entorno en que viven a las necesidades de sus hijos, tomando las medidas necesarias para garantizar su seguridad. Los accidentes son una de las primeras causas de hospitalización, y de muerte, durante la infancia, y la mayoría de ellos tiene lugar en el propio hogar. Este constituye un foco de amenazas innumerables: detergentes, insecticidas, tijeras, hojas de afeitar, fármacos, cosméticos y electrodomésticos son sólo algunos de los elementos de uso cotidiano potencialmente peligrosos que se pueden encontrar en casi todas las casas, a menudo en lugares de fácil acceso y sin ninguna protección.

Aunque cualquier niño puede ser víctima de un accidente doméstico, los de dos años son especialmente vulnerables. Curiosos, inquietos e independientes, no paran de moverse y están descubriendo nuevas destrezas físicas: ya pueden correr, saltar,  trepar; sin embargo, aún no  tienen capacidad para prever las consecuencias de sus actos ni para reconocer los posibles riesgos, lo cual configura una mezcla explosiva.

Según las estadísticas, los niños de uno a tres años son propensos a los golpes, las caídas y las heridas de carácter . No obstante, también están expuestos a sufrir otros percances menos frecuentes, pero mucho más graves, como son intoxicaciones (por fármacos y productos  de limpieza), quemaduras extensas (con líquidos y recipientes calientes), caídas desde gran altura (ventanas o terrazas), ahogamientos (en piletas y bañeras),  electrocuciones (al manipular enchufes o aparatos eléctricos) y asfixia (por atragantamiento con objetos pequeños).

Escrito por | 27 de marzo de 2012 con 0 comentarios.
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