Acidez y constipación durante el embarazo

A partir del quinto mes de embarazo la progesterona, que relaja todo lo que toca, también hace de las suyas a nivel intestinal. La primera porción del aparato digestivo, el esófago, (que transcurre desde la faringe hasta el estómago) es un actor principal en el teatro de las molestias del embarazo. Su falta de tonicidad permite el reflujo de alimentos y jugos gástricos provenientes del estómago, responsables de esa desagradable sensación de acidez que refieren muchas embarazadas.

El reflujo se facilita, además, porque el útero, crecido, empuja hacia arriba el estómago y lo comprime contra el diafragma. La vesícula biliar también se ve afectada por esta hormona: se contrae mal y elimina deficitariamente el jugo biliar hacia la luz intestinal.

Esta falta de jugo biliar sumada a la relajación del intestino grueso (el colon), que ahora puede distenderse mucho más antes de que aparezca la sensación de evacuación intestinal, son responsables de la tradicional constipación que presenta la mayoría de las embarazadas.
Esta no deberá, en lo posible, contrarrestarse con laxantes y vaselinas, que podrían disminuir la absorción de nutrientes vitales en la luz intestinal. Es preferible, toda vez que sea posible, efectivo y tolerable, administrar cápsulas con jugo biliar natural, a fin de corregir su deficiencia.

Una buena sensación y noticia es que a partir del quinto mes de embarazo el bebé se mueve activamente y puedes sentirlo. Es algo que sólo la mujer embarazada experimenta. Según muchas madres, una de las emociones más perdurables de la vida.

Escrito por | 2 de febrero de 2012 con 0 comentarios.
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