Alimentación de los niños en verano

Platos atractivos, sabrosos y refrescantes al mismo tiempo. Así, ¿quién pierde el apetito? Las mejores recetas. Es el momento de preparar comidas frías. La carne, el pollo y el pescado junto a las verduras constituyen un buen plato para el verano.

También pueden preparase ensaladas multicolores con arroz, pastas de diferentes tipo, hortalizas, verduras… y todos los ingredientes que nos proponga nuestra imaginación, teniendo en cuenta la compatibilidad de sabores y los gustos de cada uno. Batidos, jugos y helados caseros constituyen otra fuente importante de vitaminas. Es la época de disfrutar de frutas como el melón, sandía, damascos, cerezas, ciruelas y duraznos.

¡Ojo con las salsas! Es preferible que sean caseras y se hagan añadiendo vinagre y limón; así se eliminan posibles bacterias y se añaden vitaminas.

También hay que ser prudente con los platos precocinados, mayonesas, huevos, leche pasteurizada (sólo dura 48 horas en la heladera), cremas.

Descongelar bien. ¡Ojo!, no todos los congeladores son aptos. Si son de cuatro estrellas, debemos descongelar los alimentos en la heladera desde la noche anterior, para que no se pierda el valor nutricional y no proliferen las peligrosas bacterias.

Fuera protocolos. No es el momento ideal para enseñarles a comer correctamente y a manejar los cubiertos. Dejémoslos por unos días un poco a su antojo. Tampoco hay que ponerse muy insistentes si no quieren algo. El apetito puede disminuir; hay que ser comprensivos y ofrecerles lo que más les guste. Los sandwiches y las hamburguesas no son malos de vez en cuando, siempre que se haga al día una comida más equilibrada.

Escrito por | 4 de junio de 2012 con 0 comentarios.
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