Alimentación y rendimiento escolar

La alimentación correcta es esencial para que los niños obtengan toda la energía que necesitan. Cuando el aporte de nutrientes es equilibrado, se evita el cansancio y la falta de vitalidad y también se garantiza el buen rendimiento intelectual.

Si nos detenemos a pensar en la cantidad de cosas que hacen desde que se despiertan hasta que se acuestan, nos daremos cuenta de que no paran. Por lo tanto, tenemos que cuidar muy especialmente que su alimentación sea la correcta. Si se quedan a comer en el colegio, conviene que dispongamos de una copia de los menúes semanales con suficiente anticipación, de manera que podamos programar las cenas para que complementen sus comidas.

En su dieta deben alternarse legumbres, cereales, leche o derivados, carnes, huevos, pescado, pastas, frutas y verduras. Para que acepten algunos alimentos tendremos que improvisar preparaciones atractivas, pero tampoco es grave que se nieguen a comer algo especialmente desagradable para ellos.

La mejor forma de empezar una jornada escolar en óptimas condiciones es con un buen desayuno. Su aprendizaje, su atención y rendimiento en clase se ven disminuidos si están con el estómago vacío. El desayuno debe proporcionarles energía, ya que es durante la mañana cuando más esfuerzo realizan.

Ante una negativa a desayunar correctamente, nos podemos ver tentados a meterles en la mochila un sandwich para comer a media mañana. Esto no es aconsejable por varias razones:

  • Si no les gusta lo que les hemos puesto, seguro que terminará en el cesto.
  • Los sandwiches o facturas pueden abandonarse en cualquier lugar del patio: un partido de fútbol es mucho más interesante, y el tiempo de recreo es tan limitado…
  • Algunos niños tienen tendencia a devorar el almuerzo de los demás y la víctima puede ser nuestro hijo.
  • Un pequeño refrigerio en el recreo está bien, pero si es el equivalente de un desayuno, luego no tendrán hambre en el almuerzo; esto puede desequilibrar su nutrición.

Escrito por | 12 de enero de 2011 con 2 comentarios.
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Comentarios

  1. El desayuno de los niños - Crece Bebe - 12 de enero de 2011 | 21:30

    […] tiempo suficiente para lavarse y vestirse sin apuro. Un chiquito adormilado es difícil que tenga buena disposición para desayunar. A base de insistir o enojarnos todo cuanto conseguiremos será que se trague un vaso de leche con […]

  2. El descanso de los niños - Crece Bebe - 13 de enero de 2011 | 17:17

    […] Si un niño no duerme bien, estará más inquieto porque, a diferencia de los más grandes, el cansancio lo excita en lugar de aplacarlo. También influye en su estado de ánimo, de forma que puede estar más llorón o de peor humor. Además, la fatiga es el enemigo más directo de la concentración. Es difícil que un niño adormilado se pueda centrar en su tarea, lo que influye directamente en su rendimiento académico. En algunos casos puede ser, incluso, la causa del fracaso escolar. […]

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