Aprender a nadar

Aprender es algo serio.  Con la asistencia de una profesora o un profesor especializado en matronatación, el bebé  aprenderá en pocas sesiones de unavez por semana a controlar la respiración debajo del agua y a flotar.  Cuando domine este primer paso, todos los juegos familiares sobre y debajo del agua pueden realizarse entre padres e hijos en forma segura.

No debe permitirse que personas no preparadas sumerjan al bebé, y es imprescindible que el pediatra de la familia autorice la actividad que, por otra parte, está recomendada como ideal desde el nacimiento en los cursos de pediatría.

Los pequeños aprenden a nadar facilmente si se respeta su evolución y tienen a su lado el afecto, la alegría y el cuidado de sus padres.  Sin embargo, debe tenerse en cuenta una regla de oro: jamás hay que dejar sin vigilancia a los niños, cerca o dentro del agua, por más expertos que sean en las habilidades acuáticas.

Las experiencias positivas les dan cada vez mayor seguridad y alejan también los riesgos por imprudencia que son cauda de accidentes. Cuando empiezan desde muy pequeños, a los cuatro años ya son capaces de nadar los estilos tradicionales, cuando los otros niños apenas comienzan a relacionarse con el agua.

Escrito por | 23 de enero de 2011 con 0 comentarios.
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