Beneficios de la natación para bebés

Está demostrado que hasta que los niños cumplen tres años o, incluso, un poco más no son capaces de aprender a nadar correctamente, es decir, coordinando los movimientos. Más fácil y rápido resulta el aprendizaje si esperamos hasta los cinco o seis años.  Entonces, ¿por qué nos empeñamos en meterlos en el agua desde tan pequeños?

Las razones son muchas y de peso.  En primer lugar, el agua es un elemento natural y evocador para los niños.  no en vano, pasaron nueve meses flotando en el líquido amniótico, dentro del vientre de la madre.

En segundo lugar, en el egua los bebés aprenden a tomar conciencia de su cuerpo, de cómo funcionan los brazos y las piernas. En “seco” esta experiencia les llevaría aún unos cuantos meses más. Además, el agua a través de la piel estimula las vías nerviosas, fortaleciendo la musculatura.  La consecuencia de todo esto es que los bebés empiezan a  ejercer un mayor control sobre sus movimientos y su sentido del equilibrio se desarrolla mejor.

Finalmente, existe un beneficio de vital importancia para los bebés que aprenden a manejarse en el agua. Sabemos que todos los niños nacen con unos reflejos que podríamos llamar “de protección”, que van desapareciendo a lo largo del primer año; uno de estos reflejos les hace contener la respiración en cuanto la nariz y la boca entran en contacto con el agua y les permite bloquear así los conductos correspondientes. De este modo, se evita que el líquido penetre en los pulmones. Entrenar este reflejo para que se haga consciente es fundamental para prevenir riesgos.

Escrito por | 11 de agosto de 2010 con 0 comentarios.
Lee más artículos sobre Sin categoría

Random Posts

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta