Botas de lluvia para niños

No es un calzado para usar a diario, ni en lugares cerrados ni en ambientes cálidos. Es preferible reservarlo para la lluvia.

Las botas de lluvia son impermeables: protegen los pies de la humedad exterior, pero también impiden que la piel transpire y la transpiración se evapore. En el interior se crea un ambiente cálido y húmedo, un caldo de cultivo idóneo para los hongos. Por esta razón, no conviene que los niños las lleven puestas con demasiada frecuencia. Sería mejor que las usaran sólo ocasionalmente (cuando llueve) y nunca dentro de casa (si van a la guardería, pueden llevar un par de zapatos de repuesto para estar en clase).

A la hora de comprarlas, es preferible elegir un modelo que incluya un forro interior en la planta, confeccionado con un tejido natural que absorba el exceso de humedad y, de ser posible, que se pueda retirar y lavar (con el lavarropa).

Otra posibilidad es colocar unas plantillas, que habrá que lavar o renovar a menudo. Como norma, al llegar a casa y antes de volver a ponérselas, debemos dejar que las botas se aireen bien. Para favorecer la transpiración de la piel, es conveniente usar medias de algodón (no de lana ni sintéticas).

A veces los padres compran botas uno o dos números más grandes porque se suelen usar poco y así duran más. Es un error: como sucede con cualquier otro tipo de calzado, unas botas estrechas o demasiado holgadas pueden dañar los pies y deben desecharse enseguida.

Escrito por | 6 de mayo de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. Juegos para días de lluvia - Crece Bebe - 22 de julio de 2010 | 9:39

    […] no hace frío, lo más divertido será un paseo bajo la lluvia, chapoteando libremente en los charcos. Y cuando mejore, se puede organizar un cacería de […]

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