Bronquiolitis

En los meses de frío invierno,  las infecciones pulmonares se convierten en una seria amenaza.  La bronquiolitis, una de las más extendidas, acecha por igual a grandes y pequeños. Sin embargo, la estrechez de las vías respiratorias de los bebés hace que éstas se obstruyan muy fácilmente y su bloqueo exagere los síntomas propios de un resfrío.

El ciclo de esta infección comienza con un resfrío que afecta a la nariz, provoca una tos ligera y algo de fiebre. Al pasar uno o dos días, la tos es cada vez más intensa y la respiración mucho más acelerada y dificultosa.

El culpable de esta infección es el VSR (Virus Sincitrial Respiratorio) y no existe un medicamento específico contra él. Sin embargo, vencer la enfermedad es fácil: se debe tratar como cualquier resfrío. Conviene aliviar la obstrucción de las vías nasales del bebé haciendo uso del humidificador, de un aspirador nasal y administrar unas gotas de suero fisiológico.

Como este proceso infeccioso dura unos días, es lógico que el bebé pierda algo de apetito, coma más lentamente y hasta asimile con dificultad ciertos alimentos sólidos. Lo importante para contrarrestar estos efectos de la bronquiolitis es darle al bebé mucho líquido. De este modo, se evita el riesgo de deshidratación.

En conveniente, sin embargo, que el pediatra supervise el proceso. En algunos casos podrá incluso administrar algún medicamento antiviral que mejore los síntomas y evitar así la hospitalización a la que, a veces, obliga la dificultad respiratoria.

Escrito por | 30 de octubre de 2011 con 0 comentarios.
Lee más artículos sobre Sin categoría

Random Posts

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta