Cambio en los niños al viajar

Uno de los aspectos que se ha de tener en cuenta es la alteración de los ritmos vitales del niño. Aunque se tomen toda clase de precauciones, un viaje de una cierta duración implica inevitablemente cambios en los horarios habituales del niño, en sus costumbres, en el sueño y en la alimentación, en la imposibilidad de cuidar como es normal de su higiene personal, etc. Esto no le conviene bajo ningún punto de vista.

Un niño pequeño necesita que se le atienda de forma regular, tanto en lo relativo a los horarios de las comidas, como a los ritmos del sueño y de la vigilia, o en los del paseo, los del baño y aseo o los de los juegos. Un viaje de una cierta duración interfiere decisivamente en todo esto, y a menudo el niño se ve afectado por ello.

En conclusión, se puede afirmar, sin duda alguna, que los viajes no son aconsejables para los niños. Y los más cortos deberían hacerse sólo por razones obligadas y siempre tomando las debidas precauciones.

Escrito por | 19 de octubre de 2011 con 0 comentarios.
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