Parto

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Motivos para practicar una cesárea

En algunos países las cesáreas están muy cuestionadas. Se han vuelto moneda corriente y es sabido que los médicos las realizan sólo porque cobrarán más dinero por la intervención. Sin embargo, en muchos otros casos realizar una cesárea es la mejor alternativa para preservar la salud de la madre y del bebé.

Las cesáreas se programan en aquéllos casos en los que el bebé se encuentra en una mala posición, ya sea sentado o en situación transversal y sin perspectivas de una rotación. También si se trata de un embarazo múltiple y en donde los bebés tienen posiciones peligrosas para un parto natural.

También son recomendables si la madre sufre de herpes genital pues este tipo de parto evitará el contagio del bebé. También si la madre sufre de placenta previa pues entonces la salida del bebé se encuentra bloqueda.

Otros casos en los que se realizan cesáreas son cuando existen cirugías uterinas previas de cesáreas anteriores o bien si se han tenido miomectomías pues un parto natural podría provocar que la cicatriz en el útero se rompa. También si el bebé es demasiado grande y si se detecta sufrimiento fetal, es decir que bajan los latidos del bebé.

Vía: Babysitio

Escrito por | 31 de marzo de 2014 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

Técnicas para enfrentarse al dolor del parto

La preparación física y el aprendizaje de técnicas de respiración y relajación son de gran utilidad para atenuar el dolor. Adquirir una mejor forma física, saber respirar en los distintos períodos del parto y conseguir un equilibrio del cuerpo y la mente mediante la relajación, implica pasar de una actitud pasiva a otra más participativa, lo cual contribuye, en definitiva, a reforzar la personalidad de la mujer, objetivo final de la preparación para la maternidad.

El miedo al dolor no debe aceptarse con resignación, porque hay formas de ahuyentarlo. Y quien más puede ayudar a la embarazada es su marido. Exponiéndole su temor, compartiendo sus dudas y haciéndolo partícipe de una aventura tan fantástica como es la gestación, se puede superar.

Cuando el dolor no es soportable

Uno de los métodos que más se emplean en la actualidad para aliviar el dolor del parto es la anestesia peridural. Se indica principalmente cuando se prevé un parto largo y laborioso. Además de la peridural, no hay qué olvidar que existe una gama enorme de medicamentos que pueden utilizarse para facilitar la relajación y disminuir el dolor o la intensidad de las contracciones.

Escrito por | 31 de mayo de 2012 | 0 comentarios
Parto.

Todos los partos son diferentes

La influencia negativa de todo esto quedó de manifiesto en los años 30, cuando el médico Read descubrió que las aborígenes de Africa central parían a sus hijos sin miedo, pues ignoraban que el parto tuviera que doler.

No cabe duda de que el parto es un acto fisiológico en el que el cuerpo de la madre se ve sometido a una violencia a la que no está acostumbrado. Pero,  si bien es cierto que son muy pocas las mujeres que consiguen un parto exento de dolor, también lo es que un porcentaje algo mayor afirma haber experimentado molestias mínimas, mientras que otras hablan sólo de una sensación de tensión muy similar a la que se presenta cuando se realiza un trabajo para el que se requiere un gran esfuerzo físico. Además, a pesar del dolor, cada vez son más las que lo recuerdan como una experiencia maravillosa e irrepetible.

El dolor es un sentimiento subjetivo e individual. Y en él pueden influir factores muy diversos como la maduración psicológica de la mujer, su estado emocional, su grado de motivación, la ilusión por ser madre o las relaciones afectivas con la pareja.

No hay que olvidar que, tanto en el embarazo como en el parto, entra enjuego la personalidad de la mujer. Es precisamente en ese período tan importante de su vida cuando pueden salir a la luz conflictos internos y pensamientos extraños que en circunstancias normales no lo harían.

Escrito por | 30 de mayo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

Vencer el temor al parto

Las mejores armas con que cuenta hoy la mujer para afrontar y superar su miedo al dolor, junto a esos otros temores que lo acompañan, son una información completa y veraz sobre lo que sucede en el parto y una buena preparación física y anímica.

En la actualidad, muchos cursos de preparación para la maternidad ofrecen ambas cosas, independientemente del método o las técnicas que se utilicen en cada centro. Acudir a algún curso de este tipo es garantía indispensable para lograr un parto feliz.

Se trata de que la mujer conozca mejor su anatomía, sepa qué cambios va a experimentar su cuerpo y, sobre todo, cómo se desarrollará el parto. Cuantos más datos tenga al respecto, mejor podrá enfrentarse al miedo. Es importante que la futura madre haga preguntas sobre todo aquello que la atemoriza, incluyendo los aspectos que más la asustan y en los que prefiere no pensar, como la
episiotomía o una posible cesárea.

También debe ser  informada de la posibilidad de recurrir a anestésicos para contrarrestar el dolor, cuál es su vía de aplicación, qué síntomas produce, si tienen o no efectos secundarios, etc. Esta parte teórica debe complementarse con la ayuda psicológica de un especialista que ayude a la mujer a alejar de sí sus temores y a asumir plenamente su embarazo y su maternidad.

Escrito por | 30 de mayo de 2012 | 0 comentarios
Parto.

Ejercicios después del parto

Gimnasia de abdominales

Acostada boca arriba, con las piernas y brazos levantados y relajados, hay que mantener una respiración profunda y tranquila. Se debe permanecer así unos cinco minutos y repetir tres veces para activar la circulación sanguínea.

Para tensar los músculos

En esta postura, apretar el pubis contra el suelo y contraer la musculatura pélvica. Al inspirar, relajarla. ¡Cuidado! También se tensan los abdominales. Antes de practicar este ejercicio, consulta a tu obstetra.

Un ejercicio para hacer 30 veces al día

Se trata del ejercicio de Kegel Consiste en contraer la musculatura del periné durante unos cinco segundos y, a continuación, relajarla.

Fortalece y da elasticidad

Con la espalda bien recta, hay que inclinarse lentamente hacia atrás y, después, soltar las manos y levantar los brazos. Mejor hacerlo sobre una colchoneta. Al ser un ejercicio de abdominales, no debe practicarse hasta que el suelo de la pelvis esté recuperado.

Escrito por | 15 de mayo de 2012 | 0 comentarios
Parto.

Función del suelo pélvico en el parto

Luego del parto, es necesario que la musculatura de la pelvis se restablezca por completo. Antes no se le daba la importancia necesaria a la  recuperación del suelo pélvico tras el parto. Con frecuencia, la contestación del ginecólogo ante las quejas de las mujeres con molestias o pequeñas incontinencias urinarias era: “Ya se pasarán, son normales”. Parecía que las mamas tenían que pagar este tributo por dar a luz. Y las madres deben saber que no es así; desde el principio del embarazo es posible la prevención de complicaciones.

¿Cuál es el papel del suelo pélvico?

Para darse cuenta de la importancia que tiene, hay que conocer sus funciones.  Sostiene los órganos genitales internos, los urinarios terminales y los rectales; durante el parto, modera el descenso del bebé y orienta sus movimientos rotativos. También en el momento del coito favorece el papel activo de la vagina.

Durante la fase de expulsión del parto, esta musculatura cede al máximo para permitir el paso del bebé. Lógicamente, después de este gran esfuerzo, queda débil, y un buen entrenamiento dirigido es la mejor ayuda para recuperar el estado anterior.

Una consecuencia de esa laxitud del suelo pélvico puede ser la incontinencia urinaria. Después del parto,y a partir de los 30 años, una de cada diez mujeres padece escapes de orina ante el menor esfuerzo como, por ejemplo, saltar, reír o toser. También son frecuentes las molestias en las primeras relaciones sexuales. La pronta recuperación es posible con el entrenamiento adecuado y el control de un especialista.

Escrito por | 13 de mayo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

Miedo y dolor antes del parto

El miedo es siempre una presencia indeseable a la hora de dar a luz. Decir a esta altura del siglo veinte que el dolor del parto se exacerba e intensifica -a veces hasta la desesperación- debido al temor a io desconocido es, por io menos, un lugar común. Sin embargo, este concepto, por viejo y reiterado, aún sigue vigente.

Nada duele más que lo desconocido

Sería inocente pretender que el parto no doliera. Lo que sí puede decirse es que dolerá más en mayor o menor cuantía según una serie de factores, como ser la personalidad previa de la embarazada, el conocimiento que haya adquirido acerca del evento en sí (el parto), el apoyo que tenga de su marido, medio familiar y círculo de amistades, la confianza en él equipo tratante, la experiencia y buena (o mala) disposición de los médicos hacia las características personales de cada embarazada, los acontecimientos externos que sucedan en la época del parto, y así una lista casi infinita.

De acuerdo con las circunstancias, nuestra reacción frente al dolor puede ser muy distinta. Por eso es fundamental que los futuros padres concurran a los cursos de preparación para el parto y que todos los que la rodean comprendan que se trata de una embarazada; es decir, una persona que está pasando por una etapa muy especial de su vida y que requiere atención, cariño y comprensión. Cuanto más haya de todo esto, menos anestesia será necesaria.

Escrito por | 12 de mayo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

Sueños de la embarazada

¿Qué pasa por la cabeza de una mujer embarazada cuando se despierta tras haber soñado que se ha dejado olvidado a su bebé en el supermercado, que no se ha acordado de darle de comer o que se le ha caído la cabeza cuando lo llevaba en brazos?

La palabra que resume sus sentimientos es angustia. Y es lógico, porque sus temores más ocultos, los mismos que le producen estas pesadillas, le hacen plantearse si no serán una premonición de que algo anda mal en su embarazo, de que va a tener problemas en el parto o de que no sabrá ser una buena madre.

Pero los sueños no son un presagio, ni bueno ni malo, de lo que nos va a acontecer en el futuro. Son el lenguaje del inconsciente, un lenguaje construido a base de símbolos que no se puede traducir literalmente, sino que hay que interpretar. Y para hacerlo, es necesario conocer la situación personal de la mujer, su estado de ánimo, sus deseos y sus temores.

Sobre todo en el segundo trimestre del embarazo, es normal que se produzcan sueños en los que la mujer expresa de una forma más o menos clara sus deseos. Esto va muy unido a la idealización que todas las embarazadas hacen de su hijo antes de que nazca.  No lo ven como es, ni como se lo muestran las ecografías, se lo imaginan gordito, sonriente, comiendo y durmiendo como un niño de varios meses. Y en los sueños, el hijo idealizado incluso habla, camina o es más alto que ellas.

Son sueños de deseo (tener a su hijo ya criado), que en el fondo expresan temores ocultos. Porque, si el niño ya ha nacido y crece rápidamente, quiere decir que todo ha salido bien, que no ha habido problemas en el embarazo ni en el parto y que su hijo y ella están perfectamente. Esto es lo que más le preocupa a la embarazada en esos momentos.

Escrito por | 23 de marzo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

Contraindicaciones de la anestesia epidural

La anestesia epidural también tiene algunas, aunque pocas, contraindicaciones. No se puede administrar a mujeres que presenten los siguientes problemas:

  • Alteraciones hematológicas severas y problemas de coagulación que hagan difícil controlar una posible hemorragia. Infección en la zona de punción (úlcera, celulitis o grano infectado).

  • Ciertos problemas neurológicos, como meningitis, epilepsia o esclerosis en placas. Algunos casos de obesidad y partos múltiples. Alteraciones en la columna vertebral, como escoliosis o cifosis, que dificulten la punción.

  • Por último, alergia a alguno de sus componentes. Sin embargo, hay ciertas personas que no toleran la anestesia general y sí la epidural.

Escrito por | 23 de marzo de 2012 | 0 comentarios
Parto.

Riesgos de cambiar posición del feto


Puede tener más riesgos que una cesárea

La maniobra descrita, aparentemente tan sencilla, no siempre lo es tanto. Si las nalgas se han “encajado” en la pelvis, es muy difícil sacarlas. Cuestión distinta es modificar una posición oblicua cuando el feto no acaba de situar la cabeza. En ese caso, excepcionalmente, se puede intentar.

El tono de la musculatura uterina, particularmente de las primíparas (mujeres que dan a luz por primera vez), dificulta la posibilidad de mover al niño a una presentación absolutamente inversa. Los fármacos uteroinhibidores (que se administran para relajar los músculos y facilitar el giro) pueden tener efectos no deseables para la madre y el hijo, y su uso solamente se justifica en amenazas de parto prematuro. Hace años la versión externa se hacía para evitar los riesgos de una intervención.

Hoy la cesárea es muy segura y una maniobra tan drástica podría ser más arriesgada (desprendimiento de placenta y compresión del cordón son dos de las complicaciones posibles más peligrosas). Casi siempre existe un motivo que impulsa al feto a adoptar esa postura. Si hay una inserción baja de placenta, un cordón corto, una pelvis estrecha, una anomalía fetal…, lo recomendable es no manipular.

Escrito por | 18 de marzo de 2012 | 0 comentarios
Embarazo y Parto.

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