Padres
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La etiqueta de “hiperactivo” abarca un espectro muy amplio, teniendo en cuenta que nuestros niños están a siempre llenos de energía y muy ocupados descubriendo el mundo. Cuantas veces los padres se sientan a mirar a sus hijos en sus actividades diarias o los observan jugar y se preguntan: es mi hijo normal? Se comportan así los demás niños?
Un niño hiperactivo en general presenta alguna de las siguientes características:
- está en moviemiento todo el día
- corre por todas partes en vez de caminar,
- se ve permanentemente inquieto con cualquier cosa
- tiene dificultad para esperar su turno,
- no se queda sentado quieto
- muy impaciente e interrumpe todo el tiempo.
- contesta antes de tu termines de hablar
Diagnosticar a un niño como hiperactivo es algo muy difícil de hacer como padre. Si notas que 4 o 5 de las caracterísitcas anteriores en el comportamiento diario de tu hijo por lo menos durante seis meses, entonces puede ser hora de obtener el asesoramiento de un profesional capacitado en el diagnóstico hiperactivo.
En el próximo post veremos te daremos algunos consejos para ayudar en la crianza de un niño hiperactivo
Vía / Parenting toddler tips
Escrito por Anna Daix |
29 de Mayo de 2010 |
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Niños y Padres y Primeros años.

Los dos años de edad es probablemente la etapa más importante para el desarrollo social del niño. Durante el primer año de vida de un bebé, se supone que debemos establecer una base sólida de amor y confianza. En ese primer año el bebé adquiere la creencia básica de que el mundo es un lugar maravilloso lleno de amor y luz, o todo lo contrario. En el segundo año, les enseñamos a creer en sí mismos. A levantarse y caminar, a aprender a hablar, a aprender a manipular los juguetes.
Después del segundo cumpleaños, todo gira en torno al poder personal y los límites: ¿Cómo puedo conseguir lo que quiero de los demás? ¿Cómo no meterme en problemas? ¿Por qué existen todas estas reglas estúpidas? ¿Tengo derecho a decir “No” ya que me lo dices a mí todo el tiempo? ¿Cuáles son las consecuencias si yo cedo todo el tiempo? Y si no cedo, entonces, ¿qué? ¿Soy responsable de mi vida o lo eres tu?
El niño a los 2 años es una versión en miniatura de un adolescente. En definitiva es la misma dinámica que pasamos con nuestros hijos en la adolescencia, se repetirán las mismas preguntas aunque desde otra perspectiva. Si logras manejar bien la fase de los dos años de edad, creo que encontrarás que los problemas de la adolescencia no son tan difíciles. (Leer más…)
Escrito por Anna Daix |
29 de Mayo de 2010 |
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Niños y Padres y Primeros años.

Comer es también un acto afectivo. Si se procura un ambiente cordial, que favorezca la comunicación, sentarse a la mesa puede convertirse en un momento delicioso.
Dolor de panza, cansancio, mareos, jaqueca, ganas de vomitar… A la hora de comer, las enfermedades que pueden llegar a padecer los niños son infinitas. Y, aunque en la mayoría de los casos se trata de males imaginarios, han de ser tenidos en cuenta como posibles síntomas de una carencia afectiva.
A esta edad, además del alimento en sí, los niños necesitan comunicarse. Y es ese apetito de comunicación lo que no siempre queda satisfecho. Sentados delante del plato, muchos pequeños, simplemente, se aburren o soportan los sermones de los mayores, para quienes comer es un placer del que ellos no saben gozar. Cuando la comida se realiza con apuro, de malhumor y sin ganas de hablar, el apetito desaparece y comer se convierte en un drama.
En muchos hogares, la hora de la comida es un acontecimiento familiar importante, en el que todos se reúnen en torno a la mesa y se cuentan las pequeñas anécdotas de la jornada. Los horarios, muchas veces incompatibles, obligan a aplazar este encuentro hasta la cena. Y hay familias que sólo coinciden en el desayuno.
Al menos una vez al día, hay que procurar que los chicos coman en compañía de sus padres. Hacer dos tandas para comer, la de los papás y la de los niños, o mandarlos a la cocina, con el pretexto de que ensucian mucho y no saben comportarse, es un grave error. Resulta esencial para su desarrollo social que se integren en la vida familiar como un miembro más, compartiendo el momento con los mayores y participando, a su manera, en las conversaciones.
La idea de que los niños no deben hablar durante la comida es algo que ya forma parte del pasado. Un entorno agradable, en el que se sientan a gusto, es el mejor estímulo para abrir el apetito. Y, seguro, cuando estén felices y contentos, comerán más y se nutrirán mejor. Por eso, algunos de los que en casa no prueban ni un bocado, suelen devorarlo todo en la escuela, con gran sorpresa de sus padres.
Por lo tanto, además de evitar que los niños coman solos, hay que tratar de crear un clima relajado y distendido en la mesa. Y esto supone aplazar las disputas familiares, evitar descargar el estrés laboral, prescindir del televisor, fomentar el diálogo con los hijos y, sobre todo, no atosigarlos.
Escrito por Yolanda |
24 de Mayo de 2010 |
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Niños y Padres.

Es cierto que un embarazo es un regalo divino, pero aunque se trate de uno muy deseado no podemos dejar de lado el susto que puede generar a ambos padres, sobre todo al papá que muchas veces siente que no puede hacer mucho. Sin embargo el rol del papá durante el embarazo ha ido cambiando y cada vez su participación es mayor,
Para aquellos papás que sientan las inseguridades normales al respecto les mostramos una alternativa que puede incluso parecer divertida: un Kit para papá. Con él podrán ir practicando y acercándose más a la llegada de su bebé. En el kit se pueden encontrar gafas protectoras, mascarilla, guantes, dos pañales, toallitas humedas, pinzas y un ambientador.
Es momento de poner en práctica sus manos y manipular un pañal, implemento que será de uso cotidiano cuando el bebé nazca y del que no podrán permanecer mucho tiempo alejados. El kit es excelente para regalar a un papá primerizo y cuesta unos 25 euros. Se puede adquirir en BBestilo
Escrito por Yolanda |
20 de Mayo de 2010 |
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Embarazo y Padres.

Al principio los sueños son cortos, con imágenes estáticas y en una escena única con varios cuadros, como si se tratara de dibujos animados. Entre los 6 y los 7 años las visiones son de acción, con imágenes en movimiento y cuadros que se suceden como en una película. Los niños comienzan a “vivir” la historia y pueden contarla detalladamente. A partir de los siete años el escenario mental se amplía y el niño se asigna el rol principal de la historia.
De acuerdo a los estudios realizados en los sueños de los niños las visiones de animales, por lo general, tienen que ver con instintos primarios como la agresividad y los conflictos de autoridad. Los sueños lentos significan que el niño está contenido, es vulnerable depresivo.
De lo anterior, se deriva necesidad de inducirlos a contar su viaje para poder descubrir que aspectos de sus vidas tienen problemas y comprenderlos. Si bien la consulta con un profesional puede aportar más detalles pero aprovechamos la oportunidad para darles ciertas recomendaciones para tratar con sus hijos.
• Las pesadillas revelan un momento de angustia representado por imágenes impresionables. Lo primero que hay que hacer es consolarlo y permitirle que se desahogue.
• Una vez que se tranquiliza se recomienda incitarlo a contar el sueño para tratar de ayudarlo a calmar su angustia.
• Luego del relato es bueno explicarle que se trata de fantasías como la de las películas y que nada tiene que ver con la realidad cotidiana.
• Recorra el cuarto para mostrarle que no hay monstruos y demostrarle que usted lo protege.
• Si el niño lo pide acompáñelo hasta que retome un saludable sueño.
• En el caso de que las pesadillas se repitan cotidiantamente es muy importante la consulta con un especialista.
Escrito por Yolanda |
13 de Mayo de 2010 |
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Niños y Padres.

Ya quedó atrás la poco saludable costumbre de que el padre consumiera cigarrillo tras cigarrillo en los pasillos de la maternidad mientras la madre daba a luz. Los hijos de esos padres se preocupan hoy por conocer más acerca del parto para poder así asumir desde el primer momento su responsabilidad de padres, y disfrutar los beneficios que de ella derivan.
Los cambios en las costumbres “obligaron” al papá a participar del nacimiento, de la misma manera en que ahora es frecuente que la mamá contribuya económicamente a mantener el hogar. La igualdad del hombre frente a la mujer en todas las áreas, política, ciencia, negocios, arte, administración pública, enseñanza, etc., hace casi inevitable su presencia durante el embarazo en forma activa, así como en el parto. Cómo no estar si después tendrá que ayudar a bañarlo y cambiarle los pañales, que por suerte ahora son descartables!
Asisten mayoritariamente a los cursos de preparación, conocen las señales que indican el inicio del trabajo de parto, saben cómo controlar la frecuencia de las contracciones, qué masajes ayudan a hacerlas más tolerables, y hasta cómo cortar el cordón umbilical. Su presencia tranquiliza a su mujer, suele facilitarle el relajamiento entre contracciones y hace más intensas las vivencias del nacimiento.
Escrito por Yolanda |
10 de Mayo de 2010 |
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Embarazo y Padres y Parto.

A juicio de los psicólogos, en la relación de los padres con los hijos adoptivos debe primar la naturalidad. En principio, no hay necesidad de brindarles un trato especial. Sí hay que tener en cuenta que estos niños pueden ser más difíciles e inseguros (aunque no siempre es así; depende de las vivencias que hayan tenido), y que pueden experimentar reacciones inesperadas. Los padres deben estar atentos a esas reacciones, ser especialmente comprensivos y darles su apoyo. Pero, cuidado, eso no significa que deban ser más condescendientes con ellos.
Informar al niño de su adopción es un trámite imprescindible. Muchos padres temen que la verdad lo traumatice. Sin embargo, es lo contrario lo que puede ocasionarle problemas psicológicos importantes, descubrirá la verdad tarde o temprano, además de un sentimiento de desconfianza hacia sus padres que será muy difícil de superar.
Una buena edad para comunicárselo es hacia los tres años, aproximadamente, que es cuando el pequeño empieza a interesarse por todo (de dónde viene, etc.) En todo caso, es necesario contárselo antes de que cumpla los seis. La mejor manera de hacerlo es con espontaneidad y sin misterios. Si se hace tempranamente, es muy probable que lo acepte como algo natural.
Saberse adoptado puede generar dudas en el niño. Por eso, los padres adoptivos deben dejarle claro que es su hijo a todos los efectos, que fue deseado y elegido, y que lo de menos es cómo llegó a la familia. La adopción, asi como el pasado y los orígenes del pequeño, no deben ser nunca temas tabú. Hay que hablar de eso siempre que él así lo demande.
Escrito por Yolanda |
6 de Mayo de 2010 |
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Padres.

A partir del segundo mes del bebé todo irá mejor. Reanudar las relaciones íntimas mejora notablemente el estado de la mamá reciente que, a partir del segundo mes, empieza a sentirse menos esclavizada. En general, la mejor manera de contrarrestar algún síntoma depresivo en esta etapa, es tomar conciencia de que muchas madres lo sufren y que es pasajero.
No es raro que una mamá, sobre todo si es primeriza, se sienta predispuesta al llanto; de pronto puede sentirse muy sola, poseída por una tristeza parecida a las que nos embargaba el día de nuestra graduación o la que nos asalta cuando terminan las fiestas de fin de año o cuando suponemos, por ejemplo, que en nuestro cumpleaños vamos a aburrirnos sin remedio. Si esto sucede, tengamos en cuenta que el amor por un hijo no es un fenómeno que se verifica automáticamente. Necesita desarrollarse, como cualquier otra relación interpersonal. En la mayoría de las culturas se presupone que hay que sentir alegría cuando ha nacido un bebé; por lo tanto, aquellos que no la experimentan suelen sentirse culpables por la falta de euforia.
Lo cierto es que aun los sentimientos negativos son perfectamente normales. Si, por ejemplo, sentimos al principio que nos desagrada el contacto íntimo con el bebé (porque puede parecemos un extraño) y preferimos alimentarlo a biberón, no nos carguemos de culpas. Tenemos que otorgarnos el derecho de asumir ese desasosiego, esa ambivalencia respecto del niño que es similar a la que nos embargó tal vez cuando nos supimos embarazadas.
Siempre junto con los sentimientos de júbilo y deleite coexisten algunas dudas y nostalgias, porque algo se gana y otro tanto se pierde. Habrá momentos en que surjan problemas reales y en general es lógico que nos ronde una sensación de pérdida cuando hemos ganado algo tan importante, y también será comprensible que añoremos la libertad que disfrutábamos antes del bebé.
No es bueno programarnos desde el vamos para ser una de esas mamás que persiguen a su hijo con comidas demasiado ricas y abundantes, que obligan a cocinar de la mañana a la noche. Criamos hijos para el mundo y no para que se eternicen sobre nuestras faldas.
Escrito por Yolanda |
30 de Abril de 2010 |
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Concepción y Padres.

Es voz común que “es mejor prevenir que curar”. Ante varios de los síntomas enumerados con anterioridad al respecto del estrés maternal, tomemos conciencia de que se ha encendido en casa una luz roja.
Un poco de falta de confianza en sí misa es normal en toda mamá, porque esas sensaciones de ligera incompetencia nacen del profundo amor por el hijo. Cuanto más se quiere a una persona, más posibilidades existen de que uno se sienta inadecuado. Pero es necesario impedir que la falta de fe en uno mismo trepe a dimensiones siderales. Y eso se logra siguiendo estos pasos.
Prepárese con tiempo. Durante el embarazo, analice a conciencia de qué modo va a cambiar su vida, sobre todo si es usted una mujer que recibe gratificaciones profesionales o de otras fuentes. Esto es especialmente importante en caso de que usted decida dejar de lado esas otras satisfacciones para volcar toda su creatividad y su impulso en la crianza de su hijo. Si ésta es su situación, convendrá que empiece a forjar respecto de él expectativas verdaderamente realistas, sin esperar que termine siendo un super bebé y más tarde, un genio o un campeón.
Prepararse implica, además, que también el padre se involucre en las necesidades del bebé desde el primer momento de la gestación. Cuando el padre no da una mano, no brinda apoyo, no valora el esfuerzo de su mujer, la madre decae.
Reconozca sus propios límites. Toda madre debe tener expectativas realistas no sólo acerca de su bebé, sino también respecto de su propia capacidad de soportar. Hay niños más exigentes que otros, y madres con más capacidad de dar que otras. Esta no es una crítica hacia ninguno de los dos, es, simplemente, ponerle palabras a una realidad.
Algunas madres toleran más que otras la fatiga y otras se vuelven locas cuando el bebé no deja de gritar. Lo importante es ser sincera con una misma y no pretender evidenciar virtudes que no se poseen. Es desaconsejable, por ejemplo, cuando se tiene un bebé exigente, intentar traer al mundo al poco tiempo otro hermanito, dado que quien no pudo con uno, menos podrá con dos. En este caso, lo ideal sería interponer entre uno y otro hijo un tiempo prudencial, que permita que la madre se recupere.
Escrito por Yolanda |
29 de Abril de 2010 |
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Padres.

Existen varios motivos, muchos más aún de los que se enunciarán aquí respecto de los procesos alérgicos. Alrededor del cuarto o sexto mes de vida hay una caída importante en los anticuerpos (IgG) del lactante, para volver a subir nuevamente, marcando algo así como el momento en el que se realiza el intercambio entre los anticuerpos transferidos por la madre y los fabricados por el propio niño. Si antes del cambio el lactante empieza a ingerir otra leche o alimentación combinada, lo que realmente estará ocurriendo es que ingresarán al organismo nuevos alérgenos; esto ocasiona además que se instale una nueva flora intestinal (que también actúa como nuevo alérgeno).
Ahora recordemos que el aparato digestivo del lactante está aún inmaduro y que, por lo tanto, permite el pasaje o absorción de muchas de estas proteínas con lo cual entran muchos alérgenos no sólo al aparato digestivo sino al organismo en general, instalándose luego en distintos lugares del cuerpo y desarrollándose en ellos las diferentes formas de reacciones alérgicas.
Esto significa que los antígenos o alérgenos se depositan en él o los lugares más sensibles del organismo. Así, si lo hacen en la mucosa nasal provocan rinitis, en la bronquial asma y en la piel urticaria, entre otros. Si el lactante se alimenta con leche materna se evita la entrada de nuevos alérgenos, pero además esta leche tiene otro anticuerpo (IgA) que regula la absorción de los alimentos y con ello el pasaje de los alérgenos al organismo.
Está además comprobado que los alimentos ingeridos durante los primeros meses de vida juegan un papel muy importante sobre el sistema inmune y sobre la maduración de las células involucradas en la respuesta de este sistema. Sistema inmune es aquel que fabrica los anticuerpos, los regula y defiende al organismo de todas las agresiones.
Escrito por Yolanda |
28 de Abril de 2010 |
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Bebés y Padres.