Claves para la buena educación

Es difícil permanecer siempre al pie del cañón, estar dispuesto y cargado de paciencia ante las necesidades, problemas y dudas de los niños. Pero todos los estudios sobre educación coinciden en que quienes realmente tienen la llave de la felicidad o infelicidad del niño, o lo que es lo mismo, del futuro adulto, son los propios padres. Por eso es tan importante comenzar con un buen sistema educativo y éste debe ser, sin lugar a dudas, el correcto comportamiento de los padres dentro y fuera de la casa.

¿Significa esto que estamos siendo examinados las 24 horas del día por nuestros hijos? Exactamente. De ahí que tengamos que poner la máxima atención en cada uno de nuestros actos y reflexionar de vez en cuando sobre ellos. Estas son algunas sugerencias para portarse bien como padres; si se cumplen al pie de la letra, estaremos asegurando un buen comienzo. Al menos eso es lo que aseguran los expertos en el tema.

No sólo hay que hacerlo, sino también decirlo. Los padres siempre tienen que dar ejemplo, pero para que éste fructifique y no caiga en saco roto, han de explicar pacientemente la necesidad ineludible de esa actuación. Por ejemplo, la solidaridad con los demás no será difícil de entender si los niños ven cómo sus padres colaboran con asociaciones benéficas o humanitarias, si se preocupan por facilitar ropa o ayuda económica a gente necesitada. De este modo, el niño estará encantado de poder hacer el bien regalando él mismo lo que esté a su alcance, como los juguetes a otros niños menos afortunados.

Por supuesto que no es necesario armar un drama si él pequeño no está dispuesto a colaborar. Al principio no se sentirá feliz de regalar ese juego de construcciones olvidado en un rincón o mostrará un interés repentino por ese rompecabezas bastante fácil con el que hace tanto tiempo que ya no juega, pero si los padres mantienen esa generosa costumbre y la toman como una obligación gozosa, tarde o temprano el niño organizará por sí mismo su bolsa de regalos.

Todas las actividades importantes deben ser recompensadas. Hay tareas diarias tan ingratas como necesarias, y éstas suelen ser los trabajos domésticos. Si ya se hace difícil hacer comprender al pequeño la necesidad de que mantenga su cuarto ordenado, más difícil será si ve que el desorden invade la casa en general, por lo que hay que mantener un ambiente agradable y vincularlo en las demás tareas de la casa, a él y a todos los integrantes de la familia.

Escrito por | 9 de agosto de 2010 con 0 comentarios.
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