Colores naturales para la habitación infantil

Un criterio de decoración para la habitación del niño, al que podríamos calificar de “natural“, contempla todas las superficies, los muebles y las estanterías, antes que como puro color, como material. El acabado y el color no se distinguen uno del otro, sino que coinciden con la naturaleza del material que se haya utilizado.

Así, la madera se utilizará con sus propias características, sin ningún tratamiento que la cubra, ni siquiera barnices de color; o se usará el acero inoxidable, brillante o satinado, que conservará siempre su naturaleza de metal, diferenciada de los demás materiales presentes en el mobiliario. Y no hablemos de las alfombras, los tejidos y telas desgastadas, que conservan todas las características auténticas de un material que no ha sido sometido a tratamientos artificiales. Así, la lana, el algodón, el cáñamo o el lino se usarán en función de sus propias calidades expresivas, revelando, por consiguiente, el color, la trama y la textura típica de su composición natural.

Este criterio permite obtener un ambiente ligado a las sensaciones directas, espontáneas, donde el niño percibe conjuntamente superficies y colores como informaciones sensibles de las cosas. Así aprende a distinguir la madera del hierro y del tejido, y aumenta su capacidad selectiva y distintiva. Se elimina toda posible confusión entre materiales y sustancias diversas, que a menudo se cubren con un mismo color, y se enriquece el paisaje que observa el niño con unas presencias naturalmente variadas.

Escrito por | 25 de septiembre de 2011 con 0 comentarios.
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