Cómo ser papá

El rol tiene muchas variantes, tantas como padres. Porque la paternidad no es un territorio independiente, desvinculado de la personalidad de cada hombre, de su manera de amar, de pensar, de vivir. Es decir, de su posición frente a la realidad.

Con el hijo aparecen tanto las pautas que cada uno ha recibido y el propio modelo de padre, como las frustraciones, rebeldías e ideales, que aprovechan la oportunidad para asomarse sin demasiada timidez. Y el hijo trae, además, transformaciones; por eso algunos confiesan haber crecido y llegado finalmente a la adultez a través de la nueva función.

Este tema no se presta para tocar de oído; sólo es válida la experiencia individual. Tampoco hay reglamentos o estatutos que dictaminen “un padre es…”, “un padre debe ser…”. Un padre no es más que un hombre real, con los desencantos y contradicciones, incertidumbres y miedos de todo hombre.

Con más o menos facilidad para demostrar su amor, con más o menos disposición para intervenir en la crianza de sus hijos, con más o menos ganas de crecer… Y un hijo no tiene otro padre, pero ese que le ha tocado no puede perder de vista una premisa: ningún niño debe salir de casa sin las condiciones mínimas para llegar a ser feliz. Hay que saber dárselas.

Escrito por | 7 de marzo de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. Educar al niño adoptado - Crece Bebe - 6 de mayo de 2010 | 13:32

    […] que es su hijo a todos los efectos, que fue deseado y elegido, y que lo de menos es cómo llegó a la familia. La adopción, asi como el pasado y los orígenes del pequeño, no deben ser nunca temas tabú. Hay […]

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