Comunicación con los hijos

La comunicación con los hijos es algo que no se improvisa. Requiere que se cultive desde los primeros años (los niños son espontáneos y habladores de por sí) para que después siga siendo natural y fluida. Dedicar tiempo suficiente a estar con ellos es algo que ningún padre debería descuidar. Además, hay algunas otras cosas que ayudan.

La edad de las preguntas, que se sitúa en torno a los tres años, no hay que tomársela como “algo molesto” (un niño puede hacer cientos de ellas en un día). Es fundamental contestar sin pensar que tenemos que dar siempre con la respuesta exacta, pero tampoco sacándoselo de encima. Basta con que note nuestra buena voluntad. A veces es bueno responder, “¿a ti qué
te parece?”. lo que ayuda a entablar conversaciones muy interesantes, disminuye la cascada de preguntas y hace al niño más reflexivo y conversador.

Cuidado con las órdenes. En algunas familias, sin darse cuenta, predomina una comunicación de tipo imperativo; “dame esto”, “quiero aquello”

Está comprobado que enriquece y educa mucho más dedicar parte del tiempo a comentar hechos y cosas, de modo que ambas partes puedan contar y opinar. Debemos tratar al niño como un interlocutor no como un subordinado.

Hay algunos trucos. En lugar de preguntarles, “¿qué hiciste hoy en clase?”, facilitaremos sus respuestas concretando más. “¿A qué jugaste en el recreo?” “¿Qué te enseñaron en lengua?”, son interrogantes con menos probabilidad de obtener un simple “nada” o “no me acuerdo”. También es importante hacer preguntas que no pueden responderse con un “sí” o un “no”, sino que necesiten algunas frases.

Escrito por | 5 de diciembre de 2011 con 0 comentarios.
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