Comunicarse con el bebé

Si le mostramos una cara dibujada, se sentirá atraído de inmediato. Es más, un recién nacido permanecerá unos cinco segundos mirando la imagen. Por el contrario, si descolocamos los ojos, la nariz, la boca…, no demostrará ningún tipo de interés por el dibujo.

Cuando tienen alrededor de ocho semanas, los bebés son capaces de reconocer ciertos detalles en esta “mamá de cartulina”. Su preferencia por una boca sonriente es muy evidente. La miran fijamente y esbozan también una sonrisa… aunque esto lo hacen solamente una vez.

La explicación es muy sencilla: una cara que se queda siempre tal cual, es decir, que no cambia de expresión, pierde enseguida interés para los pequeños. Además, una sonrisa humana suele ir acompañada de sonidos. Si el fondo sonoro falta, los bebés saben que no vale la pena iniciar una “conversación”.

Los pequeños pierden interés en su interlocutor si la mirada es fugaz o divagante. Ese tipo de miradas no les sirve, pues necesitan entre 30 y 40 segundos para fijar bien sus ojos en los de la persona que tienen delante y “fundirse” con ellos. Son miradas profundas y largas, como las de los enamorados.

Escrito por | 17 de abril de 2011 con 0 comentarios.
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