Consejos para madres agotadas

Es voz común que “es mejor prevenir que curar”. Ante varios de los síntomas enumerados  con anterioridad al respecto del estrés maternal,  tomemos conciencia de que se ha encendido en casa una luz roja.

Un  poco de falta de confianza en sí misa es normal en toda mamá, porque esas sensaciones de ligera incompetencia nacen del profundo amor por el hijo. Cuanto más se quiere a una persona, más posibilidades existen de que uno se sienta inadecuado. Pero es necesario impedir que la falta de fe en uno mismo trepe a dimensiones siderales. Y eso se logra siguiendo estos pasos.

Prepárese con tiempo. Durante el embarazo, analice a conciencia de qué modo va a cambiar su vida, sobre todo si es usted una mujer que recibe gratificaciones profesionales o de otras fuentes. Esto es especialmente importante en caso de que usted decida dejar de lado esas otras satisfacciones para volcar toda su creatividad y su impulso en la crianza de su hijo. Si ésta es su situación, convendrá que empiece a forjar respecto de él expectativas verdaderamente realistas, sin esperar que termine siendo un super bebé y  más tarde, un genio o un campeón.

Prepararse implica, además, que también el padre se involucre en las necesidades del bebé desde el primer momento de la gestación. Cuando el padre no da una mano, no brinda apoyo, no valora el esfuerzo de su mujer, la madre decae.

Reconozca sus propios límites. Toda madre debe tener expectativas realistas no sólo acerca de su bebé, sino también respecto de su propia capacidad de soportar. Hay niños más exigentes que otros, y madres con más capacidad de dar que otras. Esta no es una crítica hacia ninguno de los dos, es, simplemente, ponerle palabras a una realidad.

Algunas madres toleran más que otras la fatiga y otras se vuelven locas cuando el bebé no deja de gritar. Lo importante es ser sincera con una misma y no pretender evidenciar virtudes que no se poseen. Es desaconsejable, por ejemplo, cuando se tiene un bebé exigente, intentar traer al mundo al poco tiempo otro hermanito, dado que quien no pudo con uno, menos podrá con dos. En este caso, lo ideal sería interponer entre uno y otro hijo un tiempo prudencial, que permita que la madre se recupere.

Escrito por | 29 de abril de 2010 con 0 comentarios.
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