Controlar la vista del bebé

Una diferencia típica de la primera infancia, en relación al ojo del adulto, es la de que el niño, hasta los 7 u 8 años, es ligeramente hipermétrope (es decir, los rayos luminosos inciden más allá de la retina); por tanto, ve mejor de lejos que de cerca. Esta “alteración” disminuye al llegar a la pubertad.

En los niños miopes, por el contrario, la miopía tiende a agravarse con el paso de los años (por el aumento del diámetro del globo ocular); por ello, hay que recurrir lo más pronto posible a las lentes.

Para controlar la vista del bebé

• Examen visual del recién nacido: proyectar la luz de una linterna alternativamente en los dos ojos; basta comprobar que el niño reacciona disminuyendo el diámetro de las pupilas. Si a la séptima u octava semana el niño no sigue con la vista objetos de gran dimensión situados junto a su rostro o que se desplazan lentamente, es oportuno acudir al médico especialista (oculista).

• Control de la capacidad visual de los dos ojos: si se sospecha que un ojo ve menos que el otro, es suficiente tapar con una mano el ojo considerado normal; el recién nacido no mostrará interés por los objetos que se le presenten ante el ojo que se supone inactivo, puesto que no distinguirá nada, o bien reaccionará llorando. En cambio, permanecerá indiferente si se le cubre el ojo con el que ve menos.

Escrito por | 16 de marzo de 2012 con 0 comentarios.
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