Cuando el bebé viene de nalgas

Aproximadamente el 96  por ciento de los bebés está colocado boca abajo cuando la gestación llega a su término. Pero el 4 por ciento restante se queda sentado en el útero de la madre, posición que se conoce como presentación podálica o de nalgas. En estas condiciones, el parto vaginal resulta complicado y peligroso: al ser la parte inferior del cuerpo del bebé (más blandita y flexible) la que va a abrir paso al resto, la cabeza puede quedar encajada a medio camino, lo cual puede originar graves daños cerebrales en el feto y, en el peor de  los casos, la muerte.

Con el fin de evitar riesgos, hoy en día las presentaciones de nalgas terminan mayoritariamente en cesárea. Es más: el número de intervenciones quirúrgicas motivadas por esta causa se ha incrementado mucho en los últimos años. Este es el argumento principal que  ha hecho resurgir una antigua maniobra obstétrica, mediante la cual se intenta modificar la posición desfavorable del bebé y posibilitar así un parto natural.

La versión externa del feto, éste es el nombre que le dan los médicos, consiste en girar el cuerpo del bebé 180 grados sobre su eje longitudinal, y así transformar una presentación podálica en una cefálica (cabeza abajo). La operación, que se realiza presionando con las manos sobre el abdomen de la embarazada, tiene siglos de antigüedad y todavía a comienzos de éste seguía haciéndose a menudo. Los que hoy la practican han introducido cambios con el objeto de hacerla más segura. Con todo, hay que decir que cuenta con muchos más detractores que adeptos.

Escrito por | 9 de marzo de 2012 con 0 comentarios.
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