Cuando el niño extraña a la madre

Allá donde vaya su mamá, encamina el pequeño sus pasos. Si va al baño, él también; si se dirige a su habitación, él tampoco se lo quiere perder. “Yo trabajo medio día y, durante las mañanas, se queda contento con su abuela, comenta una mamá.   En cuanto vuelvo no quiere saber nada de nadie, ni siquiera con su papá: me quiere con exclusividad. Si alguna tarde tengo que salir para resolver algún asunto y lo dejo con mi mamá, todavía es peor: llora muchísimo, aunque después se le pasa. ¿Es normal que esté tan mimado? Ya tiene 14 meses.”

No hay nada de extraño en que el niño no quiera despegarse de su mamá. Ese pegoteo que manifiesta es propio de su edad y puede ser también un modo de compensar las horas que no está con quien mantiene un vínculo más estrecho: su mamá. Al fin y al cabo, el hecho de que por la mañana se quede contento con su abuela demuestra que posee ya una cierta independencia.

Lo adecuado en estos casos es tratar de que el niño disfrute todo el tiempo posible de su mamá; que juegue con él, lo bañe, le lea un cuento antes de dormir. La calidad, no es un tópico, siempre cuenta más que la cantidad. Hasta que adquiera algo más de autonomía, hay que procurar que las ausencias maternas por la tarde sean pocas. Tampoco es tan grave que el pequeño llore cuando ella se va; más bien sería raro lo contrario. Si además se le pasa enseguida, no es para preocuparse demasiado.

Escrito por | 26 de enero de 2011 con 0 comentarios.
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