Cuando terminan las clases

Por fin! Se acaban los madrugones, ir al colegio, hacer deberes, la rutina… Sin embargo, los padres suelen hacer otra interpretación de las vacaciones de verano: son excesivamente largas, tanto, que los niños se olvidan de lo aprendido a lo largo del año escolar, se aburren y extrañan tener “algo que hacer”.

De aquí parte una tendencia bastante extendida: que los niños realicen determinadas tareas escolares en verano. Con este fin, muchas son las editoriales que invaden el mercado con cuadernillos y libros para las vacaciones. Pero, ¿conviene que sigan estudiando? ¿Sirve para algo rellenar fichas? ¿La receta para que no se aburran es que hagan deberes…?

De entrada, hay que dejar claro que solamente será preciso que los niños estudien en este período si existe una recomendación expresa por parte del docente, quien nos indicará qué materias conviene que refuercen para la recuperación. En el resto de los casos no es aconsejable, ya que no debemos olvidar que el colegio es agotador y necesitan disfrutar de unas vacaciones que les sirvan, sobre todo, como descanso mental.

Pero en este período sí tenemos que aprovechar para fomentar otras actividades fundamentales para su desarrollo. Desde nuestra perspectiva de adultos, a veces restamos importancia a una de las principales actividades de la niñez: el juego. La edad escolar es la edad de oro del juego. Les encanta jugar, pero, ante todo, no olvidemos que lo necesitan, entre otras razones por ser una función básica para su organismo, reparadora de los esfuerzos intelectuales y de la pasividad motriz que exige la escolarización (la mayoría de la jornada escolar la pasan sentados).

Escrito por | 13 de mayo de 2011 con 0 comentarios.
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