Cuánto espacio debe reservarse a los niños

La relación entre el espacio destinado a los hijos y el de las demás zonas es siempre diversa y variable, según las necesidades de uso ligadas al crecimiento del niño, el cual, con el transcurso del tiempo, va utilizando de modo diferente, no sólo la propia habitación, sino toda la casa. Del reducido espacio de la cuna o de la camita pasará al espacio de relaciones “sociales” con los demás; y del lugar suyo bien delimitado del principio se extenderá a todas las demás estancias, en la misma medida que empezará a definirse la personalidad del niño.

La continua variación de su zona de esparcimiento contribuye a la evolución del niño en el proceso de adecuación de su modelo individual (subjetivo, libre y fantástico) al modele del adulto, que es su estructura cultural de referencia. El niño tenderá, pues, a ir utilizando poco a poco la casa, aceptando las divisiones entre zonas distintas y tiempos de uso diferenciados (por ejemplo, la “zona de día”, la “zona de noche”, la “zona de servicios”) que impongan el comportamiento de los familiares.

De hecho, cuando los adultos hablamos de “un espacio para los hijos”, ¿acaso no pensamos solucionarlo haciendo también entrar esto dentro de un esquema funcional, considerándolo como una habitación separada, con un destino y unas funciones invariables?

Escrito por | 13 de septiembre de 2011 con 0 comentarios.
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