Cuidados de higiene en las plazas

Tenemos que lavarle bien las manos y la cara con agua y jabón, y cepillarle las uñas (hay que cortárselas regularmente). Los juguetes que el niño se haya llevado a la plaza también deben limpiarse.

Chupetes, mamaderas, baberos, etc. precisan un lavado más concienzudo. Aunque no tengan manchas, conviene meter en el lavar ropas todas las prendas que llevaba puestas. No está de más revisar los bolsillos para deshacerse de los desperdicios que ha podido recoger del suelo: restos de goma de mascar, colillas, chapas, lombrices…

La arena de las plazas no suele estar en las condiciones óptimas. Sobre todo si se encuentra en espacios muy concurridos, en los que merodean animales. Si no se limpia y renueva a menudo, puede ser un joco de peligros: además de colillas, piedras con cantos afilados y vidrios rotos, no es raro encontrar excrementos de animales que pueden contaminar la tierra con todo tipo de virus, bacterias y parásitos.

Antes de dejar que el niño se siente a jugar, hay que comprobar su estado. Las colillas que pudiera tomar y tragar se retiran fácilmente, pero, si la arena está plagada de desperdicios, debemos impedir que la toque. Con todo, aunque no haya suciedad visible, puede haber gérmenes y debemos extremar la higiene: cuando esté en contacto con la tierra, es preciso no dejarlo comer ni beber, procurar que no se lleve las manos a la boca ni se frote los ojos y sacarle el chupete, porque, si se le cae, no dudará en volver a ponérselo aunque esté embadurnado de tierra.

Escrito por | 27 de abril de 2012 con 0 comentarios.
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