Cuidados en las piletas de natación

A los niños,¿ y por qué no a los grandes?, les encanta chapotear, salpicar, zambullirse y nadar en la pileta. Pero ya sea en el club o en casa, es importante que existan ciertas medidas de seguridad para que todos puedan disfrutar sin ningún peligro.

El natatorio debe estar cercado con tejido de malla chica o con paredes, con puertas firmes y seguras. Tanto la pared como el tejido deben tener una altura de por lo menos tres metros. El cercado debe estar retirado de los bordes del natatorio unos dos o tres metros. Las escaleras tienen que ser seguras, de fácil empuñadura y con goma pegada en los peldaños para evitar resbalones.

Si hay iluminación, los cables serán aéreos; en tanto que las llaves de encendido y apagado del sistema eléctrico estarán fuera del cercado de seguridad. El borde y los costados de la pileta deben ser antideslizantes. No se les permitirá a los concurrentes que corran o luchen ni que jueguen bruscamente en el agua o fuera de ella.

El agua debe ser cristalina; las personas tendrán que usar gorro y los chicos, aunque sepan nadar, no deben permanecer ni entrar solos a la pileta: siempre lo harán acompañados por un adulto. Se debe colocar una soga para que los chicos sepan hasta dónde deben llegar. Es preferible que a los más grandes el agua les dé por el ombligo, y no que a los más chicos les llegue a los hombros. Objetivamente, la soga debe estar colocada a la altura del pecho de los más chicos.

Para mayor seguridad, se puede colocar en la parte baja una soga o una red. La soga debe estar agarrada a los bordes por la superficie; la red, en cambio, cruzará la pileta y se enganchará en los bordes y en el fondo. Ni adentro ni afuera deben existir bordes filosos; hay que tener en cuenta que la piel se ablanda con el agua y es fácil cortarse.

Escrito por | 26 de marzo de 2010 con 0 comentarios.
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