Cuidar a los bebés de los resfríos

En realidad la ropa no protege de los resfríos porque la vía de contagio son los virus y, desgraciadamente, los abrigos no sirven de barrera contra ellos. Lo que ocurre es que los virus tienen un comportamiento estacional y, en invierno, se reactivan. Esto explica que en otoño sea más fácil tener un resfrío que en primavera. Además, en esta época del año el hacinamiento es mayor y los virus se transmiten más fácilmente. Los niños van a las guarderías y tienen más contacto entre sí que en el verano, lo cual favorece el contagio.

En general, los puntos débiles del bebé, que son los que pueden verse más afectados por las infecciones e irritaciones invernales, son: las vías nasales, los oídos, la cabeza (todavía tienen poco pelo que los proteja), la garganta. Al salir de casa en días fríos, deberemos observar siempre que estas partes del cuerpo estén bien cubiertas.

A los bebés pequeños les gusta mucho estar acostados encima del cuerpo de su mamá o de su papá. Además del calor físico que comparten con ellos, les llega otro tipo de sensaciones emocionales, placenteras y relajantes. Si sospechamos que el chico está pasando frío en la calle o en otro lugar donde no tengamos a mano más ropa para colocarle, lo mejor es tomarlo en brazos sin sacarle lo que lleve puesto.

Así le transmitiremos nuestro calor personal y, al mismo tiempo, se sentirá protegido sintiendo nuestro cuerpo tan cerca.

Escrito por | 31 de julio de 2012 con 0 comentarios.
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