Decorar la habitación del bebé

Para el bebé, la decoración se limitará al mínimo indispensable: la cuna, un armario y una mesa recubierta por un muletón y una sábana limpia, sobre la que se colocará el niño para lavarlo y cambiarle la ropa. Más tarde, resultará muy útil un «parque» donde el niño pueda moverse libremente y sin ningún peligro. Mención aparte requiere la cuna, elemento de la mayor importancia, puesto que en ella pasará el pequeñín los primeros meses de su existencia.

Conviene que la superficie de la cuna sea perfectamente horizontal para favorecer al máximo la respiración y la circulación de la sangre, así como el normal desarrollo de la columna vertebral.  En la lencería deberán evitarse aquellos elementos decorativos, como encajes o flecos, que no sean absolutamente indispensables.

La cuna será sustituida después por una camita funcional, con barandillas altas para evitarle caídas al niño. Estas barandillas laterales podrán bajarse, y el colchón estará formado por dos capas sobrepuestas: una de crin, que se utilizará en el período estival, y otra de lana para los meses más fríos. También habrá una almohada de lana, más bien baja, y una tela encerada o un plástico recubierto por un muletón muy absorbente, que se colocará debajo de la sábana.

Cuando el espacio sea limitado, es aconsejable un mueble combinación de mesa y cómoda, que sirva para cambiar al bebé y también para guardar sus ropas y pañales.

Escrito por | 1 de agosto de 2011 con 0 comentarios.
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