Dimensiones del cuarto del niño

El cuarto del niño debe tener unas dimensiones adecuadas a su ciclo de crecimiento intelectual y físico. En cada una de las etapas de su desarrollo se manifiestan nuevas necesidades, lo que obliga a prever la posibilidad de futuras modificaciones que atañen a todos los aspectos de la formación del niño.

Naturalmente, las dimensiones de este espacio no están exclusivamente ligadas a los problemas de higiene (para permitir un volumen suficiente de aire, una proporción correcta entre las superficies que aportan iluminación y las superficies iluminadas, etc.), ya que esas condiciones suelen derivarse de las características de la construcción. En cambio, sí se deben organizar dentro de esa unidad que constituye la estancia, según las necesidades psíquicas y motrices del niño.

Se deberá evitar una excesiva extensión en longitud y profundidad, que,  en ciertos momentos, puede despertar en el niño una sensación de incapacidad para controlar el espacio, despertándose así inseguridad, inquietud e incluso temor.

Si distribuimos con habilidad el mobiliario, podremos formar espacios de dimensiones adecuadas a las exigencias del niño, no tanto interviniendo en las características de construcción de la estancia, generalmente invariables, sino situando los muebles y los complementos en el espacio disponible de la manera más provechosa.

Escrito por | 2 de marzo de 2012 con 0 comentarios.
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