Displasia de cadera en el bebé

Se dice que el niño  tiene dispiasia cuando la cabeza del fémur (hueso del muslo) tiende a salirse de la articulación de la cadera dónde va encajada. Si esta alteración no se corrige, el hueso podría salirse y luxarse.

El tratamiento de la displasia consiste en poner un arnés y mantener las piernas del bebé flexionadas y abiertas, de tal forma que impidan la salida de la cabeza del fémur. Esta postura no es molesta para el pequeño. El arnés suele dar buenos resultados y cuando falla, quedan otras alternativas, la primera consiste en hospitalizar al bebé durante unos días para hacer una tracción continuada de la pierna y colocar un yeso que se irá cambiando a medida que el chiquito crezca.

La segunda es la intervención quirúrgica. Las medidas resultan más agresivas y molestas con el paso del tiempo, y el problema debe resolverse antes de que el pequeño comience a caminar. Pero a no alarmarse, lo normal es que este trastorno se corrija con el arnés. La evolución se observa mediante ecografías y radiografías.

El riesgo que corre el niño con las radiografías que le hacen es mínimo comparado con el daño que sufriría su cadera si la displasia no se corrigiera completamente antes de empezar a caminar. Para realizarlas, protegen sus genitales con una placa.

Escrito por | 24 de enero de 2011 con 0 comentarios.
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