Edemas durante el embarazo

Durante el embarazo, el volumen de sangre y agua en el organismo es mayor. Además, la sangre se vuelve más fluida y eso propicia su salida fuera de los vasos. A medida que avanza la gestación, aumenta la compresión del bebé sobre las grandes venas: la sangre circula peor y tiende a acumularse en las extremidades inferiores. Al mismo tiempo, aumenta la producción de la aldosterona, hormona que favorece la retención de líquidos.

Todo lo anterior contribuye a la formación de edemas, es decir, acumulaciones de líquido seroso en el exterior de los vasos. El problema se manifiesta con hinchazón de distintas partes del cuerpo, generalmente los pies y tobillos, aunque también puede afectar a las pantorrilas, manos y/o la cara.

Algunas mujeres notan los dedos de las manos entumecidos, hasta el punto de no poder sujetar la cartera, consecuencia de la presión que ejerce el edema en los nervios. Suele remitir después del parto.

Los edemas de la gestación suelen ser leves y corregirse con reposo, en posición horizontal, con las piernas en alto. Caminar, evitar estar largo tiempo de pie y usar medias “de descanso” previene su aparición. Los diuréticos se desaconsejan, incluso en casos extremos, ya que pueden tener efectos indeseables en la mamá y el bebé.

Escrito por | 8 de julio de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. Claves para evitar enfermedades en el embarazo - Crece Bebe - 17 de julio de 2010 | 8:10

    […] con el médico ante los primeros síntomas de enfermedad, malestar, y seguir al pie de la letra las […]

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