Educando a un niño de un año

El niño aceptará mejor la lección si el padre no se irrita. La retirada rápida y firme es el método más convincente para persuadir a estos pequeños. Hay muchas cosas que se pueden hacer para evitar los desastres y el peligro. Colocar las cosas de valor y los productos de riesgo en los estantes altos. Mudar a la parte baja los objetos de plástico o colocar libros en las estanterías más bajas y ponerlos muy apretados para que no puedan sacarlos.

No todos los niños son iguales en su afán investigador. También en esto influye el carácter. No se resisten a la tentación que conlleva el teléfono. Hablar, todavía no hablan, pero consiguen impedir que cualquier persona se comunique con nosotros desde fuera. Lo mejor, solicitar la instalación de un modelo de pared.

Otra de sus pasiones es la música, pero la heavy metal. Para sus fines, nada mejor que ollas, sartenes, cucharas y espumaderas que ellos hacen sonar sin importarles la siesta de los vecinos ni nuestras neuronas a punto de explotar.

La palabra clave es tacto, hay que tratar de mantener la calma en situaciones conflictivas, abandonarla habitación, llevarlo a otro cuarto, cantar… Bajo ningún concepto hay que pegar; no sirve para que los niños reaccionen ni hagan caso, y sí para provocar su agresividad y nuestra frustración.

Escrito por | 5 de septiembre de 2010 con 1 comentario.
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Comentarios

  1. El niño de 1 año a la hora de comer - Crece Bebe - 6 de septiembre de 2010 | 23:37

    […] hora de la comida tampoco se salva del caos con un niño de un año. Al principio quieren comer solos, pero se dejan ayudar porque se cansan. Más tarde, la cosa se […]

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