El baño después de la caída del cordón

El baño comienza a practicarse dos o tres días después de la caída del cordón, cuando se observa que la herida umbilical se encuentra completamente cicatrizada. Se trata habitualmente de un momento muy especial para la familia, de modo que es aconsejable elegir para el baño algún momento del día en que se encuentren todos, especialmente el papá. El recién nacido suele manifestar reacciones diversas: algunos bebés parecen muy complacidos desde la primera experiencia y otros lloran y se agitan hasta que logran una madurez que les permite comenzar a disfrutarlo.

El baño se debe practicar en una bañera para bebés (tipo catre bañera o de plástico rígido), en una habitación cálida de la casa. Es conveniente utilizar una cantidad abundante de agua que permita al niño moverse libremente. Su temperatura no debe sobrepasar más de 2 ó 3 grados la de la piel del niño. Sostenido adecuadamente, el niño puede ser desplazado suavemente en el agua, juego que suelen apreciar mucho los bebés, tal vez debido a que reviven experiencias previas al nacimiento, durante su permanencia en un medio acuoso dentro del vientre materno.

El baño se debe practicar diariamente y de ser posible a la misma hora del día, a la manera de un “ritual”. En algunos bebés suele tener un efecto relajante y los predispone mejor para la última mamada y el sueño, por lo que en estos casos, se aconseja practicarlo durante la noche.

Hay recién nacidos que rechazan los primeros intentos de bañarlos. Suelen agitar los brazos y las piernas y lloran al ser colocados boca arriba en la bañera. A estos niños conviene bañarlos, inicialmente, sentados, con la cabeza ligeramente inclinada hacia adelante, con mucha suavidad. Otra forma es hacerlo entre dos personas: mientras una se ocupa de sostenerlo a fin de que se sienta seguro, la otra se ocupará de lavarlo.

Si la madre debe banano sea, puede intentar apoyar al niño contra los bordes de la bañera, o lavarlo envuelto en una bata amplia de algodón para que el bebé se sienta “abarcado”. Es probable que en pocos días el niño tenga una actitud más tolerante, pero alguríos bebés empiezan a disfrutar y a jugar durante el baño después del segundo mes de vida. Para realizar una buena higiene puede utilizarse un jabón neutro suave de buena marca o un jabón de glicerina. Es conveniente también disponer de un shampú especial que no irrite los ojos.

Luego de haber concluido el baño, y secado cuidadosamente la piel, se completará la higiene corporal con una suave limpieza de oídos y ombligo mediante hisopos de algodón.

Escrito por | 7 de agosto de 2011 con 0 comentarios.
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