El bebé deja caer las cosas

Un buen día el bebé separa los dedos y el objeto que sostenía con fuerza se escapa de su mano. Por si esto no fuera bastante divertido, además, descubre que las cosas hacen un ruido muy singular cuando chocan contra el piso. A partir de ese momento, los pequeños se dedican a arrojar los juguetes obstinadamente, ajenos a la exasperación de sus padres.

En distintos momentos del día suelen manifestar esa misma conducta repetitiva de alguna otra forma: o bien les da por golpear sus juguetes de manera insistente o se dedican a apretar los botones del equipo de música con mortificante perseverancia. La mayoría de los chicos realizan estos actos con gran regocijo.

También les divierte mucho decir la misma sílaba varias veces seguidas. Aunque todavía no saben hablar, ya han asumido el sonido característico de su idioma e, incluso, captan muy bien el tono personal que utilizan sus progenitores. Con su ta-ta-ta persistente intentan imitar el sonido de las frases que oyen a su alrededor. Aún no son capaces de articular palabras, o muy pocas, pero les gusta comprobar que ellos también logran emitir sonidos. Es evidente que los bebés de esta edad invierten mucho tiempo en repetir acciones de todo tipo. Y lo cierto es que tienen motivos muy serios para comportarse así.

Escrito por | 20 de junio de 2012 con 0 comentarios.
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