El carácter del bebé

Todas las mamas notan desde los primeros días, muchas incluso desde el embarazo, ciertos rasgos claros en el carácter de su bebé. La facilidad para irritarse, la forma de mamar, los hábitos de sueño, entre otros aspectos aportan algunas pistas. Suelen escucharse a madres decir cosas como estas: “Ya cuando empecé a ver cómo protestaba y lloraba en la clínica me di cuenta de que llegaba con una personalidad muy fuerte” “Es puro nervio; ahora me explico sus pataditas constantes durante el embarazo”, “Un auténtico dormilón desde que nació”. Son comentarios habituales de las mamás.

Pero, atención, los especialistas nos aconsejan que no pongamos etiquetas a nuestros hijos. Una cosa es reconocer peculiaridades en ellos y otra muy distinta pensar que nos va a resultar difícil el trato diario con ellos o que no cambiarán nunca. Estas falsas ideas preconcebidas no benefician la relación entre padres e hijos. Son sólo características a las que debemos prestar atención para ofrecer la ayuda que necesita nuestro bebé.

¿Qué factores intervienen? Los investigadores del comportamiento humano declaran que la genética influye tanto como el entorno en que crece el niño. La mamá es una figura básica, ya que se trata de la persona más cercana y necesaria durante el primer año de vida. Lo que resulta complicado es determinar qué rasgos se deben a la herencia y cuáles son aprendidos, aunque parece evidente que, desde muy temprano, se observan características distintivas en los pequeños. Según este tipo de características se clasifican, a grandes rasgos en hipertónicos, hipotónicos y armónicos.

Escrito por | 4 de julio de 2010 con 0 comentarios.
Lee más artículos sobre Sin categoría

Random Posts

Aún no hay comentarios. Sé el primero.

Deja una respuesta