El colchón para la cuna

Acertar con la cuna es tan importante como comprar el colchón adecuado. Este debe encajar perfectamente en el perímetro de la cuna: si entre el colchón y los laterales se pueden meter más de dos dedos, es demasiado pequeño.  También habrá que vigilar que no quede por debajo del comienzo de las barandillas, de manera que el niño pueda quedar aprisionado.

Los dos primeros años no necesitará almohada. Además, es peligrosa: los recién nacidos pueden ahogarse y los bebés mayorcitos la usan para escalar. Una alternativa es la almohada antiahogo, plana, de gomaespuma y con orificios para absorber posibles vómitos, pero tampoco deberá ponérsela a bebés muy pequeños.

Será necesario, además, colocar una chichonera: impedirá que el bebé se golpee la cabeza con los barrotes y lo protegerá de corrientes de aire. Son lavables y pueden forrarse con la misma tela del cubrecamas. Más adelante, cuando el niño crezca un poco y pierda su tendencia a pegar la cabeza contra las paredes de la cuna, podrán retirarse para permitirle una mejor visión.

Cuando la cuna esté lista, es mejor no colocarla junto a una pared, para poder acceder a ella desde ambos lados. Además, el bebé podrá mirar a su alrededor sin tener que volver la cabeza. De esta manera podemos conseguir que, además de seguro, se sienta feliz y a gusto dentro de su pequeña “fortaleza”.

Escrito por | 26 de agosto de 2010 con 0 comentarios.
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