El desayuno perfecto para un niño

El desayuno perfecto debe ser diferente cada día y estar compuesto por alimentos de tres grupos:

Un lácteo: leche, yogur entero o queso.
Un cereal: Pan o galletas, o cereales o una factura casera de buena calidad.
Un vegetal: Fruta, jugo o compota, o mermelada de ser posible sin aditivos ni espesantes.
Se le puede agregar miel o azúcar, pero sin excederse. No hay que abusar de los azúcares.

Si al niño le gusta untar alguna cosa en el pan, es preferible que le ofrezcamos un alimento natural como la manteca. La margarina es un producto procesado. En cualquier caso, tampoco conviene que se exceda con las grasas. Como orientación, lOg de manteca están bien.

El pan puede ser blanco, lactal o tostado, de trigo, de centeno… Los mejores jugos son los naturales y recién hechos. Pueden ser de naranja, manzana u otras frutas.

Un aliado en el colegio
Un buen desayuno ayuda a despertarse y evita el cansancio y los desfallecimientos por falta de glucosa. Los niños que no lo toman rinden menos en el colegio.

Vale la pena que toda la familia se levante 30 minutos antes (si es necesario, habrá que modificar la hora de acostarse) y desayune con tranquilidad. Es una comida demasiado importante como para hacerla rápido. Los fines de semana son momentos ideales para tomar desayunos agradables y distendidos.

Escrito por | 6 de mayo de 2012 con 0 comentarios.
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