El estrabismo en bebés

En los niños más pequeños, hasta los 6 u 8 meses, la incapacidad de coordinar exactamente los movimientos de los dos ojos, mientras fijan algún objeto, lleva a la aparición de un movimiento divergente que puede hacer pensar en la existencia de estrabismo. Si dicha divergencia persiste después de este período, hay que pensar seriamente en la posibilidad de un estrabismo. Es necesario, entonces, acudir al oculista para que establezca una terapéutica adecuada.

En realidad, el riesgo que supone el estrabismo se debe a que la falta de convergencia de los globos oculares impide una fusión correcta de la imagen; esto hace que los objetos se vean “dobles” (diplopía).

El niño reacciona suprimiendo la doble imagen y utilizando únicamente la que le da el ojo normalmente alineado. La persistencia de este fenómeno conduce, a la larga, a no emplear la capacidad visual del ojo no utilizado lambliopía). Esta divergencia sólo puede evitarse si se corrige a tiempo, tapando el ojo normal para obligar al otro a desempeñar su función.

Escrito por | 18 de febrero de 2012 con 0 comentarios.
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