El estrés y los partos prematuros

Teléfono móvil, bocinazos y dificultades para aparcar… todos los días la embarazada que trabaja padece innumerables factores que la estresan. Además, en el metro debe subir y bajar escaleras, y a la salida del trabajo debe cargar con las bolsas de la compra.

Existe una clara relación entre el estrés y los partos prematuros. Contribuyen a desencadenarlos las prisas de la vida actual y las exigencias a que se ve sometida la mujer que, además de ocuparse de las labores domésticas, trabaja fuera de casa.

Algunos investigadores relacionan el desencadenamiento del trabajo de parto con un aumento en la secreción de glucocorticoides, unas sustancias fabricadas por las glándulas suprarrenales, también conocidas con el nombre de hormonas del estrés.

El parto se puede desencadenar por un susto, un fuerte disgusto o una intensa situación de estrés. El día en que se produce, la glándula suprarrenal de la madre segrega grandes cantidades de hormonas del estrés: la adrenalina y la ñor adrenalina. También los disgustos y las preocupaciones estimulan la descarga de estas sustancias. Al producir intensas contracciones uterinas, la mezcla de ambas es capaz de desencadenar el parto.

Como es lógico, en el organismo de una madre estresada circula una cantidad mayor de estas hormonas. En la actualidad, ésta es una de las causas de que el bebé nazca antes de tiempo.

Escrito por | 28 de julio de 2011 con 0 comentarios.
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