El exceso de calor para los bebés

La principal inquietud cuando bajan las temperaturas es que ellos no tomen frío. Tanto nos preocupa a los padres, que a veces preferimos pecar de exceso de calor que correr riesgos de enfriamiento. Sin embargo, tan mala puede ser una cosa como la otra.

Además de vigilar que el termómetro no suba, debemos tener cierto cuidado con el sistema de calefacción y el riesgo de quemaduras, en especial mientras que el niño adquiere noción del peligro.

Estufas de gas
No hay problema si funcionan bien y tienen tiro balanceado; pero, si la combustión no es buena, consumirán oxígeno y desprenderán óxido de carbono. Respirar un aire con estas condiciones da dolor de cabeza y malestar general. Por lo tanto, no se usarán nunca en una habitación que no esté bien ventilada.

Chimeneas
Comprobaremos que el tiro funcione a la perfección. Cuando la combustión es deficiente, provoca los mismos problemas que el gas y llena la casa de humo. Si el niño camina, debemos la precaución de aislar el fuego mediante una pantalla para evitar quemaduras.

Radiadores y aire caliente
Evitemos poner al bebé delante de ellos: podrían elevar demasiado su temperatura corporal (no olvidemos que los bebés con un peso inferior a los cuatro kilos y los que tienen menos de dos semanas de vida todavía no regulan bien su temperatura).

Como norma, en tiempo frío la temperatura de la casa debe estar entre los 20 y los 22° de día y los 18° de noche. Por encima, el aire pierde humedad y se reseca.

Escrito por | 22 de noviembre de 2011 con 0 comentarios.
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