El llanto de un recién nacido

El llanto de un recién nacido es el ruido más estruendoso que uno se puede imaginar. Acústicamente se ha comparado con los decibelios que emite un martillo neumático. Pero no es el dolor a nivel de tímpanos lo que nos angustia tanto cuando oímos llorar a nuestro bebé, sino la mezcla de emociones que nos invade: preocupación, pena, deseo de ayudarlo, impotencia y hasta la sensación de estar fracasando como padres. ¡Cuanto daríamos en estos momentos porque nuestro hijo no llorase nunca! Pero esto, naturalmente, no es ni posible ni deseable ya que nos impediría saber si el pequeño se encuentra bien o no.

¿Qué quieren los bebés cuando lloran? Esto nos lo preguntamos especialmente durante las primeras semanas; más tarde disponen de otros recursos para expresarse y su llanto es más fácil de interpretar.

El bebé, que acaba de dejar el confortable nido que representa el útero de su madre, necesita algún tiempo para asentarse en el frío mundo exterior. De ahí que existan tipos de llanto que después de algunas semanas desaparecen o se modifican. El recién nacido puede llorar por varias causas:

Soledad. Si bien existen bebés que durante las primeras semanas no quieren mas que comer y dormir, otros no soportan la soledad de su cuna. La necesidad de contacto físico no es menos importante que la necesidad de comer. Los bebés que lloran mucho sin motivo aparente, probablemente se sienten solos y agradecerán ser llevados en un portabebés sobre el cuerpo de la madre o del padre.

Sobreestimulación. Demasiada luz, demasiado ruido, demasiada intranquilidad… todo esto molesta al recién nacido. Incluso las morisquetas, con las que tanto disfruta el bebé mayor, pueden resultar excesivas en esta primera época.

Escrito por | 5 de julio de 2012 con 0 comentarios.
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